La ciudad que habitamos es, guardando las diferencias, como un gran
organismo viviente. En nuestra América Latina las ciudades y la
sociedades están enfermas. Somos la región más urbanizada del mundo
(Según el Informe de ONU-Habitat sobre el estado de las ciudades de América Latina y el Caribe, el 2010 el 79% de los latinoamericanos vivíamos en ciudades, mientras que en 1950 el porcentaje llegaba tan solo al 41%).
Al mismo tiempo, el informe citado señala que somos la región más
desigual del planeta. Si queremos, junto con superar la extrema miseria,
derribar las inmensas barreras de la desigualdad, tenemos que pensar (y
actuar) sobre nuestras ciudades.
Esta intervención debiera hacerse tanto en lo que se llama planeación
urbana (intervención física-espacial), como en lo que dice relación con
la gobernanza (conjunto de valores cuyo principal interés es la
formulación de juicios éticos y políticos). Y esto a todo nivel: desde
la reforma de la administración pública, hasta la promoción de la
organización de base, como las juntas de vecinos o las asociaciones de
consumidores, incluyendo las organizaciones estudiantiles.
¿No es todo esto bien sabido? Sí, pero… se olvida. Por mirar los
árboles no vemos el bosque. En el enfrentamiento de los enormes desafíos
que tenemos nadie debe restarse. Y urge que dejemos de lado la pequeña
política, que busca tan solo obtener en el corto plazo buenos -pero
cortos- resultados electorales, para fortalecer la gran Política, que
comienza muchas veces con gestos pequeños. En esto estamos al debe. La
reconstrucción emprendida en nuestro país es una enorme oportunidad,
siempre que no dejemos de recordar que la ciudad no son solamente casas,
calles, edificios, sino que sus personas asociadas en instituciones.
¡Cuán fácil nos resulta aislarnos de lo que pasa a nuestro alrededor!
Vamos en el metro, en la micro o en el auto, cada cual enchufado a la
música que más le gusta! Me parece bueno que una señora subiera el video de la agresión que sufriera en una micro del Transantiago hace unos días arguyendo “estar aburrida de que todos se queden callados”.
En su reciente visita a Chile, el sacerdote jesuita Adolfo Nicolás,
cabeza de la Compañía de Jesús en el mundo, nos invitó, en distintas
instancias, a escuchar la “música” de los pobres. Para ello hay que
acallar otras “músicas”, y acercarse sin miedos ni prejuicios,
establecer vínculos y asociarse, interrogando lo que por costumbre nos
parece obvio que ocurra. Hay múltiples maneras de transformar nuestras
ciudades. Sólo debemos descubrir cuál es la propia.
(Publicado originalmente el 10 de octubre de 2010 acá)
Video Cierre ELA 2010
"Alerta, alerta, alerta que camina, la juventud unida por América Latina”. Emocionantes gritos de entusiasmo, llenaron las calles que unen el Parque O’higgins con el Paseo Bulnes, al frente del Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile, el pasado viernes 1 de octubre. Eramos unos 3000 jóvenes, provenientes de 19 países, reunidos en el V Encuentro Latinoamericano de Un Techo para mi país. Lamentablemente (o afortunadamente, tal vez), más allá de los automovilistas que a esa hora intentaban circular por las anchas alamedas y que se vieron obligados a cultivar la virtud de la paciencia, poco salió en los medios de comunicación masiva. Ante el palacio de Gobierno traíamos en andas unos modelos a escala de una mediagua, una sede TET[1], y un par de Viviendas Definitivas: queríamos pedirle al Gobierno de Chile que se comprometiera a acabar con los asentamientos[2], y a los Gobiernos de nuestros países, decirles que esto era posible, que contaran con nuestras vidas entregadas por esta causa. Una y otra vez se repitió también la importancia del rol de los dirigentes de los asentamientos. Cecilia Castro, presidenta de la Corporación de Dirigentes También Somos Chilenos, nos invitaba a no hacerle la pega (así le decimos en Chile al trabajo) a los dirigentes de campamentos, sino a trabajar junto con ellos.
“Alerta, alerta, alerta que camina…”. Poco salió en los medios de comunicación masiva. El día anterior hubo un intento de golpe de estado en Ecuador, lo que hizo que la delegación de ese país se viera reducida, a los pocos que pudieron llegar los recibimos como héroes… además el Presidente Piñera tuvo que partir de urgencia a Buenos Aires, a reunión de la UNASUR, así es que no pudo estar en el acto inaugural del Encuentro. Nos tuvimos que contentar con un emotivo video de nuestra presencia desparramada por los cerros y valles de nuestro continente; con las palabras de Claudio Castro, director social de UtpmP; y de Pato Dominguez, de UtpCh, y de Cecilia Castro; luego vino el izamiento de las banderas por parte de algunos de los embajadores de los países junto a los directores sociales; luego las palabras de Cristián del Campo, capellán de UtpmP, UtpCh, TSCh, en español, creol y portugués; ¿Y el viernes? A la misma hora de nuestra marcha triunfal por el centro de Santiago, y del concierto de Los Jaivas, se supo del fin de la huelga de hambre que por más de 2 meses llevaba un grupo de comuneros mapuche recluídos en distintas cárceles del sur del país. No aparecimos en la tele. Al día siguiente poco aparecimos en los diarios. Sin medios… ¿no existimos?.
“La juventud unida por América Latina”. El sábado en la mañana se desgranó el choclo… por fin nos mezclamos de los distintos países participantes, y en grupos de entre 15 a 45 personas partimos a compartir el día, el almuerzo y algún trabajo comunitario, a alguno de los campamentos o barrios donde el Techo echa una mano. Yo estuve en el campamento Ochagavía, en el límite de San Bernardo con El Bosque, junto con voluntarios de Bolivia, Guatemala, El Salvador, Colombia, Perú, México, Brasil, Argentina, Paraguay, Ecuador, Costa Rica, hasta uno de Alemania. Nos esperaba la presidenta del comité, Elsa, junto al resto de la directiva. Después de presentarnos y de constatar que conocíamos bien poco de los demás países, almorzamos pollo con arroz y ensaladas, en la sede del comité. Durante el día pintamos junto a miembros del Club Deportivo Renacer de Ochagavía un mural con su logo, además de jugar con ellos un partido de fútbol a beneficio por uno de los vecinos del campamento que sufrió un accidente hace algunas semanas. A la hora en que se ponía el sol fuimos de visita al vecino Barrio Los Cristales de Ochagavía, a conocer las viviendas definitivas de algunas familias que hasta hace poco vivían en el campamento, cruzando la calle. De vuelta al campamento compartimos la once[3], y luego nos reunimos en torno a una fogata, para compartir las impresiones del día, y los desafíos que veíamos para adelante. Cada uno de los que ahí estábamos pudo expresar su sentir: algunos se alegraban por la acogida brindada por los dirigentes y familias durante el día; otros se mostraban impresionados por la realización de la 3ª etapa[4]; otros por la oportunidad de conocer la mirada y costumbres de cada uno de los países; otro por haber visto en terreno la implementación de la habilitación social, por el trabajo de los tutores de educación que estuvieron en la mañana; otro por el regalo de ver la cercanía que existe entre los voluntarios y profesionales de Techo y las familias y dirigentes del campamento; otro por reconocer que a veces levantamos banderas de cada nación y que sería interesante levantar una sola bandera de todo el continente que ponga el grito en el cielo, y manos a la obra, para superar de una vez por todas la exclusión y la miseria;… y siguió largamente la conversa, luego coronada con el canto de cada uno de nuestros países, cantos nuevos y viejos que nos hacían reconocernos pisando el mismo suelo, alumbrados por el mismo sol.
“La juventud unida”. Ya pasada la una de la mañana, nos fuimos a dormir: repartidos de a 2, 3 o hasta 6 en una casa, nos acomodamos como pudimos, bajo el mismo techo de las familias de Ochagavía. Y al día siguiente partimos todos juntos a celebrar el 18 chico al Parque O’higgins: ahora sí una fiesta completa, porque estaban presentes los verdaderos protagonistas. No salió en la tele ni en los diarios… ¿qué importa?
Para una panorámica completa del ELA... pasando por los distintos momentos... VIDEO CIERRE DEL ELA
__________________
[1] ‘Techo para Educación y Trabajo’, uno de los programas de Un Techo para mi país, que busca promover espacios de participación comunitaria con apoyo de voluntarios, más allá de los proyectos de vivienda.
[2] Asentamientos, decíamos… que es la palabra utilizada en otros países para hablar de los Campamentos (o Tomas, o Fabelas, o Chabolas, o Villas Miseria…)
[3] Pancito amasado recién salido del horno con mantequilla, café, te… y buena conversa.
[4] En Un Techo para mi país la 1ª etapa de trabajo en un asentamiento es la construcción de mediaguas, y la 2ª es la implementación del plan de habilitación social, que incluye las sedes TET mencionadas, y programas de educación, salud, fomento productivo, jurídico, etc. La 3ª etapa, por el momento presente solo en Chile, es la construcción de Viviendas Definitivas (http://www.untechoparachile.cl/?page_id=1856)
(Publicado originalmente el 5 de abril de 2010 acá )
Estuve celebrando el fin de semana santa junto a las familias de la
Villa El Estero de Lampa y a un grupo de voluntarios de Un Techo para
Chile que trabajan permanentemente allá. A diferencia de otros años no
llegaron tantos voluntarios, la mayoría se fue a construir al sur, otros
tantos se fueron a la playa. Celebramos la Última Cena, el Vía Crucis,
celebramos también la Vigilia Pascual… todo ello en las calles y pasajes
del campamento… por estos días nos fuimos a alojar allá.
La
celebración de la Última Cena incluyó el recuerdo del lavado de los pies
de Jesús a sus discípulos. En el texto del Evangelio que escuchamos se
agrega una exhortación del mismo Jesús que es una contundente invitación
al verdadero servicio: ponerse a los pies de los demás. ¿Quién puede
decir que hace realmente esto? Tal vez el mayor testimonio de ello es el
de algunos papás y mamás que se desviven y desmueren por sus hijos,
anhelando y construyendo un futuro mejor, a veces tan esquivo, pues
tantas cosas no dependen de ellos, sino de las autoridades, los
dirigentes, los responsables…
Recuerdo que Neruda en La Educación del
Cacique del libro IV del Canto General enumera una larga lista de
habilidades y pruebas de humanidad por las que Lautaro debió pasar.
Menciono sólo algunas: Arrebató el tesoro de las olas. Comió en cada
cocina de su pueblo. Aprendió el alfabeto del relámpago. Se hizo cristal
de transparencia dura. Estudió para viento huracanado. Se combatió
hasta apagar la sangre. Y después de todas ellas, muy distintas de los
certificados, diplomados y magísteres que abundan en nuestros días,
sentencia Neruda: sólo entonces fue digno de su pueblo.
¿Qué tiene
que ocurrir para que quienes nos dirigen sean dignos de hacerlo? Hay
algo que me incomoda cuando los dirigentes se atribuyen una vocación de
servicio público que los hace estar como a otro nivel del común de los
mortales, tal vez ajenos a las críticas, o con demasiada seguridad como
para saber qué es lo que el pueblo necesita. Es evidente que muchas
veces las dificultades por sacar adelante algún proyecto pasan por
dificultades para organizarse, y en ello juega un rol importante el de
los dirigentes, ya sea por lucha de egos, ya por agendas ocultas y
contradictorias con el bien común, ya porque hay que cumplir las metas
plazos, el fin que justifica los medios. Así como hay buenos dirigentes,
buenos pastores, también abundan los lobos con piel de oveja.
Estamos
en tiempos de urgencias, ya antes del terremoto (2010 sin campamentos),
pero ahora con mayor razón (lo que alguna vez fue 2.000 mediaguas para
el 2.000, ahora se ha transformado en 20.000 mediaguas para antes que
lleguen las lluvias). Ojo con que descuidemos lo permanente, el modo
como hemos aprendido a hacer las cosas. Durante este fin de semana he
sido testigo de la honda amistad que se ha ido gestando semana a semana
entre algunas familias y los voluntarios que por años las visitan ¿Qué
cambia con eso? Ni siquiera las viviendas definitivas que queremos
construir son definitivas: ya nos lo dijo el terremoto y maremoto. Lo
único que permanece para siempre ¿qué es?
Una actitud fundamental:
ante todo el reconocernos hermanos, hijos de la misma tierra, y aunque
suene a contradicción, mantener en alto la humildad y el deseo de
servir, aunque no salga en la tele. Tenemos una gran posibilidad en la
reconstrucción, partamos desde abajo, hagámonos dignos hijos de nuestro
pueblo.
Nociones
básicas de orientación en medio de la cordillera de los Andes indican
que la cara sur de los cerros y montañas es la que tiene más vegetación,
más humedad, y a más altura, más hielo. Si es que te encuentras
perdido, no tienes brújula y está nublado, mirando la cara de las
montañas puedes saber para dónde está el norte, y para donde el sur, y
así emprender el camino de regreso. Para quienes gozan con mirar el
mundo desde las alturas y estar un poco más cerca del cielo, los
desafíos que ofrece la cordillera de los Andes en el hemisferio sur, son
más desafiantes todavía si se hacen desde la cara sur: las grietas del
hielo, el viento gélido y las cornisas más encrespadas también conducen a
la cima. Me llama la atención como desde hace un tiempo a esta parte
proliferan en nuestras latitudes artículos deportivos de una prestigiosa
marca, North Face ¿por qué lleva ese nombre? Es que en el hemisferio
norte ocurre exactamente al revés que por acá: es la cara norte de los
montes la que es más difícil de subir (Así como el agua del escusado
gira para el otro lado).
Los
países en desarrollo nos caracterizamos por importar muchas cosas desde
los más avanzados, en particular tecnología, automoviles, todo tipo de
manufacturas. Junto con los bienes, debiéramos intentar importar también
el conocimiento y la técnica para producirlas, o al menos para
adaptarlas a nuestra disímil realidad. Anhelamos ser cómo son los del
norte, y por tanto intentamos hacer lo que ellos han hecho para llegar
adonde están ¿Es esto posible? ¿Por el mismo camino que han andado allá?
Dándole una vuelta más al asunto, podríamos preguntarnos ¿Qué otras
cosas importamos? ¡Palabras! Por ejemplo, nos han enseñado a hablar de
recursos humanos, no ya de personas... ¡Metodologías! Hemos aprendido a
medir estadísticamente la pobreza, a clasificar a las personas según su
ingreso y capacidad de consumo... ¡Nuevos sistemas! Mirando hacia otras
partes hemos soñado un sistema de transporte eficiente, ágil y
puntual... ¿Cuál es el desarrollo que soñamos? ¿Habrá directa
correlación entre al aumento del PIB y el de la felicidad?
Esta polaridad entre el norte y el sur Benedetti la trata muy bien: "con sus predicadores, sus
gases que envenenan, su escuela de chicago, sus dueños de la tierra,
con sus trapos de lujo, y su pobre osamenta, sus defensas gastadas, sus
gastos de defensa, con su gesta invasorael norte es el que ordena... pero aquí abajo abajo, cada uno en su escondite, hay hombres y mujeresque saben a qué asirse, aprovechando el soly también los eclipses, apartando lo inútily usando lo que sirve, con su fe veterana, el sur también existe".
Sin tanto pataleo, nos guste o no, la cultura hegemónica es la que viene de por allá lejos. Las
pilchas de la marca que comentamos son de muy buena calidad... pero
ojo, no vaya a ser que por tragarnos todo el cuento, en el momento del
desafío, la duda o la desorientación, partamos justo para el lado
equivocado. Para quienes tienen la posibilidad de conocer, de estudiar, y
de formarse, tomando en cuenta las mejores prácticas de otras partes
del planeta, el desafío es adaptarlas creativamente a lo que se vive y
se sueña por acá. El espacio de las mesas de trabajo en que dirigentes
de los campamentos, profesionales y voluntarios de Un Techo para Chile,
codo a codo, semana a semana, se devanan los sesos para sacar adelante
los proyectos de vivienda, es una muy buena escuela para ensayar estas
formas creativas: tenemos mucho que aprender.
Esta
publicación recoge las ponencias del Seminario ‘Hacia una vivienda digna’,
realizado en noviembre del año pasado, en el que distintos actores vinculados a
las políticas de vivienda social expusieron sus puntos de vista, señalando
sobre todo los desafíos que tenemos por delante como país. En términos
generales se hacen 5 invitaciones:
Primero,
a privilegiar la calidad sobre la cantidad, el que evidentemente es un asunto
de dineros (‘exigimos aumentar el gasto social en vivienda’, señaló el vicario Rodrigo
Tupper al concluir la presentación del libro). Además, a proponer nuevos y
mejores estándares constructivos, conforme el país crece económicamente. Jaime
Silva, del MINVU, recuerda con acierto lo reflejado en la película ‘El
Chacotero Sentimental’, y los problemas de habitabilidad y convivencia asociados
al hacinamiento por el poco espacio, y a la mala aislación acústica y térmica
en los blocks. Luego,
a fortalecer el rol del estado en esta materia, a no dejar toda la responsabilidad,
excepto el financiamiento, en manos de empresas constructoras y organismos privados.
Es lo que señala Alfredo Rodríguez, de SUR profesionales, invitando a
revisar críticamente la institucionalidad vigente.
En
tercer lugar, a reconocer que ante una política urbana segregatoria, los
problemas que surgen han sido más graves que lo que se quería remediar, y como
gran tema, el valor y calidad de los terrenos disponibles y la especulación
urbana. El diputado Carlos Montes propone incorporar en el debate político a
las ciudades, considerando especialmente la perspectiva de los que son marginados
(pues en sectores de altos niveles de ingreso, sí se ejerce el derecho a
pataleo, citando el caso de la plaza Las Lilas).
Cuarto,
a reconocer la urgencia de que se provea al menos de soluciones de emergencia
para la enorme cantidad de allegados y familias que viven en condiciones
precarias, y que por estar a la espera de la llegada de los programas del
gobierno, pueden morir esperando una vivienda digna (lo dice Joan Mac Donald,
de Selavip). Esto es lo que ha intentado hacer Un Techo para Chile,
curiosamente no mencionado en el libro. Sí se menciona la experiencia de las
fundaciones CRATE, Instituto Indígena del Obispado de Temuco, y San José de la Dehesa.
Finalmente,
y tal vez lo más importante, a promover una mayor participación de la
ciudadanía en la búsqueda de soluciones a sus propios problemas. En este
sentido destaco que la presentación del libro haya comenzado con la alocución de
Jacqueline Leiva, dirigenta del Comité de Allegados del campamento Juan Pablo
II de Lo Barnechea, que ya habita su casa nueva (su historia en las pp. 66-67) y
la significación que se le da en el libro a la Coordinadora Interzonal
de Pobladores de Campamentos, presidida por Patricio Zúñiga (pp. 102-103). Hay
un contundente testimonio de Claudina Nuñez, dirigenta de la población La Victoria, y concejal por
12 años, que invita a ‘priorizar a las personas por sobre los intereses del
mercado’ y a ‘reconocer a los pobladores como actores y constructores’ (pp.
87-91).
La
publicación destaca la erradicación hacia Peñaflor de las 37 familias del
campamento el Gomero de Maipú (de ahí es la foto de la portada, se cuenta su
historia en las pp. 15-17), que hemos tenido noticia se ha realizado exitosamente
el día 7 de septiembre recién pasado, después de 4 décadas desde la toma de los
terrenos.
Del
dicho al hecho…Hay aquí cinco contundentes invitaciones a las que hay que hacer
cabida en las políticas públicas y en la legislación, asignando mayores recursos,
y promoviendo una gestión eficiente de ellos. Nos parece que la Nueva Política
Habitacional anunciada en julio se hace cargo de algunos de estos desafíos.
Yuraszeck, José Francisco, S.J.. Libros :
Vivienda (in) decente. Un diagnóstico crítico y un diálogo con los
pobladores desde el trabajo a la Iglesia en los campamentos. Mensaje,
55(554): 61, nov 2006.