domingo, 2 de septiembre de 2018

Ritos vacíos


Que estas fiestas patrias nos permitan reconocernos como comunidad y sumar a todos a la celebración, incluyendo a los huérfanos, a las viudas y a los  migrantes que pisan nuestro suelo

Este primer domingo de septiembre nos alegramos porque “pasamos agosto” y nos disponemos a celebrar las fiestas patrias. Un tema que cruza las lecturas que se nos ofrecen hoy es el de la religiosidad verdadera, aquella que libera, levanta, nutre y nos hace salir de nosotros mismos para amar y servir. Ella se contrapone a la ritualidad vacía y tal vez pomposa, pero que no le da forma a la vida, sino más bien aliena, encierra o achata. Las lecturas nos invitan a considerar la rectitud del culto, esos momentos particulares del año, de la semana o del día en que nos recogemos o peregrinamos, y nos dejamos inspirar por la tradición, alabamos juntos al Señor e intentamos iluminar nuestras vidas con su Palabra.
En la primera lectura se presenta a Moisés que habla sobre los mandamientos, invitando al cuidado en su observancia y cumplimiento como garantía de vida y de realización de las promesas de tierra y prosperidad hechas desde antiguo (Dt 4, 1-2.6-8). La Voluntad de Dios suele demandar flexibilidad y docilidad, junto a la atención a lo que más recientemente se ha llamado los Signos de los tiempos. Siempre existe la posibilidad de la rigidez o del conservadurismo exagerado de las formas. El mismo Jesús (Mc. 7, 1-23) contrapone el culto que se realiza nada más con los labios, de la boca para afuera, a aquel que brota del corazón. Advierte Jesús de los ritos vacíos, exteriores y les enrostra a los fariseos su hipocresía. Para el apóstol Santiago la clave de la religiosidad auténtica se encuentra en la atención a los huérfanos y a las viudas, y a mantenerse incontaminado del mundo (Sant. 1, 17-27).
               Esta particular atención en el culto verdadero a los huérfanos y a las viudas como sujetos de cuidado, nos exhorta a preguntarnos quiénes son los huérfanos y viudas de hoy. En otros pasajes bíblicos también se añade al extranjero/migrante. La encuesta CASEN recientemente dada a conocer y otros instrumentos de caracterización social nos dan algunas pistas. En sintonía con el mandato bíblico, los grupos mayoritariamente afectados por dinámicas de exclusión en nuestro país hoy son, por lejos, los niños, niñas y adolescentes vulnerados y desprotegidos en sus derechos y también los adultos mayores, particularmente los que viven en situación de pobreza y dependencia.
Son muchísimas las organizaciones de la sociedad civil – tantas de inspiración cristiana - que promueven con ellos trayectorias de inclusión y participación; despliegue de capacidades y talentos; reinserción escolar; cuidado atento de adultos mayores dependientes y en condición de pobreza. ¡Pero son muchas más las necesidades no cubiertas! El Estado suele llegar lento y tarde, pero lo necesitamos como garante del bien común que ha de tener como prioridad a los distintos grupos marginalizados de la sociedad. Que estas fiestas patrias nos permitan reconocernos como comunidad y sumar a todos a la celebración, incluyendo a los huérfanos, a las viudas y a los  migrantes que pisan nuestro suelo.

José Fco. Yuraszeck Krebs, S.J.
Capellán General del Hogar de Cristo.

Cita del Evangelio: “Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mi” (Mc. 7, 7)

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