domingo, 30 de noviembre de 2025

Prepárense

Prepárense (Mateo 24,37-44)

El evangelio que proclamamos en este primer domingo de Adviento incluye una advertencia que suena actual: «Estén prevenidos». Jesús nos invita a estar atentos, a que crezca nuestra lucidez, con la conciencia de que el tiempo se nos va a acabar. No hay plazo que no se cumpla, decimos. Nos recuerda que, en la medida que se pueda, hay que evitar improvisar, sino más bien estar atentos y vigilantes. No sabemos el día ni la hora de la llegada del Señor, ni tampoco del momento de nuestra muerte, pero sí sabemos que el futuro se construye hoy, colectivamente, con decisiones concretas.

Este domingo, mientras encendemos la primera vela de Adviento, Chile se prepara para otra cita decisiva: la elección presidencial de dos domingos más, el 14 de diciembre. ¿Qué tiene que ver el Evangelio con esto? Mucho. Porque velar no es cruzarse de brazos y esperar, es asumir responsabilidad. El Señor nos pide estar atentos, no solo a lo espiritual, sino también a lo comunitario, político y social. Y en nuestra historia, eso significa cuidar particularmente el bien común.

En tiempos de discernimiento, el Evangelio nos ofrece un criterio simple y exigente: que los que están peor, estén mejor. No se trata de ideologías, sino de profunda humanidad. El verdadero progreso no se mide tan solo por cifras macroeconómicas, muy importantes, sino porque el crecimiento alcance para todos, y cuidemos especialmente la dignidad de los más vulnerables entre nosotros. Si ellos avanzan, avanzamos todos.

Adviento es tiempo de esperanza, y la esperanza no es ingenuidad. No esperamos milagros políticos, pero sí creemos que es posible elegir caminos que unan, que protejan la vida desde su comienzo hasta la muerte, que promuevan justicia y fraternidad. La política, cuando busca el bien común, se convierte en servicio. Por eso, más allá de nombres y colores, lo que está en juego es nuestra capacidad de mirar más allá de nosotros mismos.

“Estén preparados”, insiste Jesús. Preparados para no dejarnos arrastrar por el miedo ni por la indiferencia. Preparados con la evidencia de lo que ha resultado y lo que no. Preparados para discernir, informarnos y votar con conciencia. Preparados para que nuestras decisiones reflejen lo que creemos: especialmente que nadie debiera quedarsenos atrás.

Adviento nos invita a preparar el corazón, ese que late en el pecho de cada cual y también late colectivamente cada vez que sintonizamos con nuestra común humanidad y destino. Que el niño Jesús cuyo nacimiento conmemoraremos en Navidad, nos alumbre el camino y oriente nuestro discernimiento. Que la sagrada familia de María y José nos recuerde la importancia de cuidar nuestras propias familias y las de todos quienes habitamos esta tierra. Que quienes no encuentran lugar, como Jesús, María y José, encuentren en nosotros acogida y cariño. Que esta elección sea ocasión para renovar la esperanza y el compromiso. Que cuidemos el bien común como el tesoro más grande. Que no olvidemos que el Señor viene, y quiere encontrarnos despiertos, trabajando por una patria donde los últimos sean los primeros.

Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada” (Mt. 24, 44)

 


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 24, 37-44

Jesús dijo a sus discípulos:

“Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.

Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada”.

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