"Siempre seremos caminantes / pues solo caminando podremos alcanzar / otra ciudad que no se acaba / sin penas, ni tristezas / ciudad de eternidad"
sábado, 28 de mayo de 2022
domingo, 1 de mayo de 2022
domingo, 3 de abril de 2022
Reciprocidad
Nos encontramos hoy en el quinto domingo de cuaresma. La próxima semana ya celebraremos Domingo de Ramos, puerta de entrada a la celebración de la Semana Santa. En el relato del evangelio que proclamamos hoy, vemos a Jesús enfrentado, nuevamente, a los escribas y fariseos, que seguían a pie juntillas los preceptos de la Ley. Quieren ponerlo a prueba para sacarlo del medio, ante la creciente adhesión popular que tenían sus enseñanzas. La escena es dramática. En las afueras del Templo llevan a una mujer sorprendida en adulterio. Del hombre con el que tiene que haber estado no se dice nada. El machismo y el patriarcado de la época distan mucho del contemporáneo, aun cuando tenga elementos de los que podemos sacar lecciones. Jesús es, en cierto sentido, revolucionario en su trato con las mujeres.
Con la
sentencia dictada por Jesús –“Aquel de ustedes que no tenga pecado, que arroje la primera piedra”– es desmontada la hipocresía que
enjuicia lapidando y condena sin dar posibilidad de redención. La mirada y el
trato amoroso de Jesús es exigente al mismo tiempo. Cuando todos los demás se
han ido, Jesús le dice a la mujer: “Yo tampoco te condeno. Vete, no peques más
en adelante”.
En el
cristianismo y otras tradiciones religiosas se promueve y observa la llamada
regla de oro: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Otra versión de la misma
señala “No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”. Se
trata de promover relaciones de reciprocidad. Más recientemente, con otros
géneros literarios, hemos conocido el imperativo categórico kantiano o la
elección bajo velo de ignorancia de Rawls. La idea es un poco la misma. Si no
sé en qué posición voy a estar en el orden social, elegiría aquella en la que
las personas menos aventajadas estén mejor. ¡Me podría tocar a mí! En una
circunstancia similar a la de la mujer enjuiciada, ¿cómo le gustaría a Ud. que
la trataran?
En el discurso
pronunciado por Gabriel Boric al inaugurar su mandato presidencial repitió
varias veces la palabra reciprocidad. ¿A qué se refería? “A que la relación con
las autoridades no sea una de consumidores, que trabajemos juntos, que seamos
ciudadanos y que este sea el Gobierno del pueblo y ustedes lo sientan como su
Gobierno, de todas y todos los chilenos y chilenas”, dijo. De fondo, se
vislumbra la concepción de que nuestro país es una comunidad de iguales, que se
valoran, respetan y cuidan. Y quienes ocupan hoy circunstancialmente los
puestos de autoridad, están al servicio de esta comunidad.
En el marco de
la convención constitucional seguimos avanzando en la senda de transformar
nuestras instituciones. Muy relevante es que se establezcan adecuados controles
y contrapesos para que quienes tienen el poder no abusen de él, como quienes en
este pasaje del evangelio quieren apedrear a la mujer. Y también es
importantísimo que se promueva el cuidado, especialmente de los más débiles y
desaventajados: las personas con discapacidad, las personas mayores con algún
nivel de dependencia, las personas en situación de calle, las niñas y niños que
están por nacer, y los que ya han nacido también. Si no lo hace el Estado, ¿quién
podrá defenderlos?
Texto del Evangelio: Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y Tú, ¿qué dices?” Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían, se enderezó y les dijo: “Aquél de ustedes que no tenga pecado, que arroje la primera piedra” (Jn. 8, 3-7)
domingo, 6 de marzo de 2022
Chile confía en ti
Ha comenzado el miércoles pasado, Miércoles de Ceniza, la Cuaresma: es un tiempo para disponernos a la celebración de la Semana Santa. Mediante el ayuno y la abstinencia algunos días, pero sobre todo mediante la práctica de las obras de misericordia, vamos refrenando nuestra pulsiones y pasiones, venciendo las tentaciones, superando el egoísmo, para disponernos a la celebración del acontecimiento central de nuestra fe. El mismo Jesús nos muestra hoy en el Evangelio como fue tentado por el demonio. El papa Francisco ha querido darle un sentido al ayuno cuaresmal, que lo hagamos intercediendo ante Dios para que se alcance la paz en Ucrania. Ayer, hoy y siempre, no basta con rezar, pero al menos es algo que podemos hacer cada cual desde donde está.
Leí tiempo
atrás una entrevista realizada por la periodista Ximena Torres Cautivo a
Fernando Mönckeberg, reconocido médico que se ocupó por décadas del gravísimo
problema de la desnutrición infantil en nuestro país. En ella dice que se
siente responsable del estallido social. ¿Cómo? Antes buena parte de los niños
y niñas más vulnerables no alcanzaban ni los cinco años de vida. Habiendo superado
con éxito los problemas de desnutrición, entre muchos otros, señala que no
fuimos capaces –y él se siente responsable de eso– de ofrecerles perspectivas
de futuro auspiciosas. ¿Entonces? La rabia le ganó a la esperanza y terminó
todo reventando por los aires, media ciudad quemada y la fragmentación social
desatada.
He visto los
últimos meses en carreteras, también en
balcones y en otros espacios de campos y ciudades, unos lienzos en lo que se
afirma “Chile confía en Ti”. Seguro ustedes también los habrán visto. Acompaña el texto
una imagen del Sagrado Corazón de Jesús y, en el fondo, una bandera chilena. La
frase recuerda la antigua letanía: “Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío”.
El acogerse a la protección de Jesús en tiempos difíciles e inciertos como los
que estamos viviendo tal vez no solucione lo difícil o incierto. Nuevamente, no
basta con rezar. Pero es algo que podemos hacer, que nos ayuda –particularmente
a los creyentes– a reconocer que es el Señor el que de maneras misteriosas
conduce la historia, y que está a nuestro alcance sumarnos al soplo de su
Espíritu y a los Signos de los Tiempos.
¡Chile confía
en ti! Se lo podemos decir también así a las nuevas autoridades que este
viernes asumirán la conducción política de nuestro país, lideradas por el
presidente Boric. Lo podemos decir también a todas las personas que habitamos
esta angosta y larga franja de tierra (y un poco menos angosta si consideramos
el mar). ¡Chile confía en nosotros! Mediante la conversación y la amistad
cívica; mediante el aporte que cada persona hace con sus estudios, sus
trabajos, su desvelo cotidiano; mediante el esfuerzo, la dedicación y el cariño
con que vamos tejiendo familias y comunidades; así podremos contribuir a la
construcción de un mejor país, como cuando con buena política informada por la
ciencia dejamos atrás la desnutrición.
¿Qué
tentaciones tenemos que vencer juntos? La del atrincheramiento y el repliegue
solipsista que mira solo el autointerés sin considerar el bien común; la de
tirar nuestra historia por la borda y no aprender de ella; la de descuidar a
los más pobres y vulnerables entre nosotros y no transformar las instituciones
que nos hemos dado para que les atiendan particularmente. Hagamos en este
tiempo de cuaresma un examen de conciencia que mire con verdad nuestras vidas y
nos abra a recibir los frutos abundantes de la conversión del corazón.
Texto del Evangelio: “Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre.” (Lc. 4, 1-2)
domingo, 6 de febrero de 2022
El poder de un llamado
Este primer domingo de febrero nos encuentra a muchos de vacaciones. Las últimas semanas hemos visto un alto nivel de contagios por COVID, aunque ello no se ha visto reflejado en la tasa de hospitalización. Los impactos en el empleo de la pandemia parecen ir quedando atrás. Se ha agudizado la crisis en el norte, asociada a los grandes flujos migratorios, que ha hecho colapsar las ciudades y ha levantado el malestar de muchos. La violencia contra carabineros por parte de unas pocas personas ha encendido los ánimos. Nuevos hechos de violencia siguen ocurriendo en Arauco y Biobío, en el marco de un estado de excepción que lleva meses. La convención constitucional ha iniciado ya la segunda parte de su trabajo, con la propuesta de normas, la recepción de las iniciativas populares que han alcanzado las firmas necesarias y el proceso de consulta a los pueblos originarios. Mirando marzo, ya sabemos quiénes asumirán desde el viernes 11 los cargos de mayor responsabilidad en el nuevo gobierno, ministerios y subsecretarías.
En el
evangelio de hoy encontramos el llamado de Jesús a sus primeros discípulos. Se
nos dice quiénes son, qué hacen: son pescadores. En un primer momento Jesús se
dirige a la multitud que se amontona para oírlo. Luego ocurre el encuentro y la
conversación con Simón: la fecundidad de la pesca realizada siguiendo las
indicaciones de Jesús, cuando ellos han estado la noche entera sin sacar nada,
lo deja perplejo y lleno de temor. El momento final es de reverencia (“Aléjate
de mí, Señor, porque soy un pecador”), de invitación (“No temas, de ahora en
adelante serás pescador de hombres”) y de respuesta (“Ellos atracaron las
barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron”).
El programa de
Jesús, entonces y hoy, es anunciar buenas nuevas a los pobres, liberar a los
cautivos, dar vista a los ciegos (Lc. 4, 1 ss). A eso invita. Se trata de vivir
de un modo particular, ampliando la familia o comunidad de referencia, hacia
comprendernos como una fraternidad universal que cuida especialmente a los débiles.
Su llamado demanda un cambio, una conversión, una respuesta radical, que brota
del asombro por el bien que su persona, sus palabras y acciones provocan.
Guardando
todas las diferencias, la nominación de las nuevas autoridades tiene algo similar.
Cada persona con su biografía, estudios, motivaciones, es llamada a un proyecto
colectivo que quiere convocar a seguir contribuyendo al bien común. ¿Cuál es el
llamado que experimentamos hoy? Los elementos de contexto que abren estas
líneas nos sitúan dramáticamente. Las respuestas a problemas complejos, que se
arrastran por años, como los mencionados, no son sencillas. ¡Otra cosa es con
guitarra! Siempre tenemos la posibilidad de simplificar o de atender la
inmediatez o de mirar una de las caras de la moneda o a un grupo particular que
presiona con más fuerza. O bien la oportunidad de mirar la complejidad, el
largo plazo y a la totalidad de quienes conformamos este país, incluidos
quienes estaban antes de que fuera Chile y quienes han llegado ahora último, y
juntos (“Izquierda y derecha unidas, jamás serán vencidas”, dijo Nicanor Parra
en 1972) avanzar en pos del desarrollo que sea sostenible. Esperemos que así
sea.
José Fco. Yuraszeck Krebs, S.J.
Capellán General Hogar de Cristo
Texto del Evangelio: “El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la
cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a
Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No
temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”. Ellos atracaron las
barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.” (Lc. 5, 1-11)

