lunes, 1 de agosto de 2016

¿Cómo nos va a ayudar? Terminamos bailando...

Estando de visita en el Xavier Institute of Social Service de Ranchi en agosto de 2016, acompañé a un grupo de estudiantes de Rural Management a una de las zonas de slums de la ciudad, llamada Chuna Bhatta, en la que semana a semana colaboraban como voluntario/as.
El trabajo de ellos ahí era bien sencillo: llegaban a una pequeña sede, dejaban ahí sus cosas, y luego en una suerte de plaza central ponían una lona en el suelo, y convocaban a todos los niños para hacer algunos juegos, compartir algo para comer y luego hacer las tareas.

Me presentaron y empezamos a conversar con los niños. Me miraban un poco raro por lo blanco de mi piel y por no tener pelos en la cabeza. Querían saber algo de mi tierra y mi cultura, partiendo por mi lengua. Así es que les empecé a enseñar algunos cantos sencillos de repeticiones de palabras en castellano.
A los pocos minutos alguien me toca el hombro. Era uno de los estudiantes que me dice que las mamás de los niños quieren conversar conmigo. Me di vuelta y me di cuenta que se había juntado un grupo de mujeres, que después supe formaban parte de un Grupo de Autoayuda. Dejé a los niños en lo que estaban y me puse a conversar con ellas.

La que era la líder del grupo me preguntó directamente: "¿Cómo nos va a ayudar?" No entendí de a primeras la pregunta, así es que pedí que me explicara. Me dijo algo así como que ahí venían habitualmente visitantes extranjeros, y que siempre les traían algo para ayudarlos, entonces que qué había traído yo.

Me quedé pensando un poco en silencio. Les pregunté si sabían cómo me llamaba y de dónde venía.

- No, respondieron.
- Si sabían algo de mi cultura o mi lengua materna, repliqué
- Tampoco.
- ¿Cómo les voy a poder ayudar si Uds. no me conocen a mi y yo no las conozco a Uds?

Asintieron con la cabeza, aunque tal vez quedaron un poco desilusionadas con mi visita, hasta entonces. Yo entre que me había "sacado el pillo" - pues realmente no tenía nada con qué ayudar más que con mi propia presencia por un rato - y les compartí algo de lo que me he ido convenciendo: solo hay real ayuda, de mano a mano, cuando propiciamos encuentros verdaderos que establecen una relación más o menos horizontal (salvo en el caso de emergencias, claro). Las animé a apoyar el trabajo de los jóvenes que venían semana a semana, y a hacer cosas junto a ellos por el desarrollo y bien de la comunidad y de sus hijos.

Luego los niños empezaron a reclamar mi atención, querían que bailáramos. Así es que se pusieron todos de pie e hicimos un círculo y comenzamos a bailar al modo de ellos, con una de las estudiantes que dirigía el canto al centro, y todos los demás bailábamos alrededor tomados de las manos y moviendo los pies de un modo que, para los que me veían hacerlo por primera vez, sacó más de una risa.
Al término de la canción una de las señoras me preguntó que por qué no les enseñaba un baile de mi tierra. "Chuflis, esto si que va a ser difícil", pensé... había tenido la experiencia en otro lado de enseñar una canción a un grupo de estudiantes, pero ¿bailar?
Me acordé de las clases del colegio, y les enseñé "El costillar es mio, me lo quieren quitar", con una botella al centro. Les causó gracia esto de bailar en pareja, por allá siempre se baila en un grupo grande, todos en círculo, con uno que guía con el canto y otro con el tambor, y van haciendo cada vez pasos más complejos.
Segundo intento, más participativo: un trote norteño. "San Pedro trotó cien años".
Gran desafío final: ¡Una cueca! Me parece que elegí "El guatón loyola". Tuve que explicarles que se imaginaran que estaba bailando con una mujer, y dí la vida zapateando, vueeeelta. Hacían más o menos 40 grados de calor, así es que se pueden imaginar que a esa altura me caía la gota gorda.
Tras este bello momento de intercambio cultural, y algo de risas - debo haber hecho un poco el ridículo la verdad - nos sacamos esta bella foto.


Todos Juntos, más allá de las fronteras del idioma

Una de las particularidades de la India es que existen más de 30 lenguas reconocidas, y más de 1600 que se hablan aunque no oficialmente. Si bien la lengua oficial a nivel nacional es el Hindi, también se utiliza el Inglés - algo queda de la dominación británica - pues cada estado tiene su propia lengua (1). En Gujarat, el Gujarati; en Karnataka, el Kannada o Canarés; en Tamil Nadu, el Tamil, etc. Pero además los distintos grupos tribales dentro de un mismo territorio tienen distintas lenguas. Pues bien: gran desafío estando acá ha sido el de comunicarme.

Cartel a la entrada del campus de la Loyola School
en Mundgod, Karnataka
He tenido una preciosa experiencia unas semanas atrás, visitando un colegio en Mundgod. El director me propuso ir a conversar con algunos cursos, para que conocieran a alguien que venía de otro país y cultura. Visitamos varios cursos. Al presentarme lo primero era decir mi nombre y de donde venía: muy difícil para ellos pronunciar la J de José. ¿Y respecto de Chile? Los más futboleros conectaban con el reciente triunfo de la roja en la final de la copa América contra Argentina. Sabían de Messi y de que se pifió el penal, y que decidió no seguir jugando más. Pero de Chile, bien poco, ni siquiera su ubicación geográfica en el sur de Sudamérica. Así es que tuvimos una entretenida conversa sobre geografía, algo de historia, comidas, fiestas típicas, etc. Ellos también me contaron algo de su cultura.

Cuando llevábamos un buen rato hablando, una estudiante se pone de pie y me pregunta que por qué no les enseño una canción en español. Así se lo dijo a su profesor en Cannada, que me lo dijo a mí en Inglés. Ya pues, dije yo. Y me propuse enseñarles Todos Juntos de Los Jaivas (2).

Lo primero fue escribir la letra en la pizarra. Para no hacerlo tan difícil elegí dos estrofas, la primera y la última, además del larai lai lai, que resultó, obviamente, más fácil de aprender. Luego les conté qué decía la canción. Entonces fuimos repitiendo palabra por palabra para captar la pronunciación. Enseguida había que aprender la melodía. Y finalmente cantamos, Todos Juntos. En el video pueden ver el resultado. Junto con reconocer que me gusta ser profesor, he recordado en esta experiencia cómo la música y toda expresión artística puede ayudar a derribar fronteras. ¡Necesitamos tanto de esto en nuestras ciudades!



Referencia
(1) En el sitio del Department of Official Language se pueden ver con mayor detalle los distintos idiomas reconocidos y en uso, además del documento con que se mantuvo el Inglés junto al Hindi en los actos oficiales. Vea el sitio haciendo click acá.
(2) Con todo respeto, vea/escuche aquí la versión original de Los Jaivas (1972).

domingo, 31 de julio de 2016

Empoderar a las comunidades marginalizadas

Durante los largos meses del verano de por acá, he venido a la India, con el propósito de visitar distintos Centros y Obras Sociales de la Compañía de Jesús, intentando abrir los sentidos a contextos culturales y sociales diversos, y modos distintos de llevar adelante el trabajo social, tanto en la aproximación de base como en la investigación y labor de incidencia (advocacy). He podido conocer distintos centros sociales en los estados de New Delhi, Gujarat, Karnataka, Tamil Nadu y Jharkhand.

Una de las propuestas que más ha llamado mi atención ha sido la de la opción por distintos grupos marginalizados de la sociedad india, tanto por el sistema de castas como por otras razones. Esto ha hecho que desde hace más de 40 años se hayan constituido centros sociales en sectores rurales que a su vez irradian la labor de empoderamiento de las comunidades en las aldeas tribales de los alrededores. Más que ser 'la voz de los sin voz' el foco del trabajo de estas décadas ha sido ayudar a 'sacar la voz', con programas de formación en liderazgo, organización comunitaria, derechos humanos, conocimiento de las leyes, democracia participativa, etc. Al hablar con los compañeros por acá me han señalado que se han inspirado en las opciones de la Iglesia Latinoamericana, acogiendo además la actualización de nuestra misión en la Congregación General 32 (1975): el servicio de la Fe y la promoción de la Justicia que esa Fe exige.

Con mujeres participantes en distintos SHG en Pannur, Karnataka
Dentro de las actividades promovidas desde estos centros destacan los Self Help Groups (SHG). Conformados principalmente por mujeres, llevan años reuniéndose para ahorrar dinero y apoyarse en distintas iniciativas personales y comunitarias, siguiendo el modelo que hiciera mundialmente conocido el premio nobel de la paz Muhammad Yunus, fundador del Grameen Bank de Bangladesh. ¡Algunos de estos grupos llevan más de 25 años¡


Con un SHG en una aldea cercana a Mundgod, Karnataka
Esta cercanía con las comunidades y sus necesidades ha conducido a la fundación de instituciones de distinto alcance: jardines infantiles; internados en las aldeas o en los centros urbanos más cercanos para que los niños puedan estudiar permitiendo que sus familias se muevan buscando trabajo temporal en labores agrícolas; centros de estudio para ayudar a los niños a hacer las tareas y reforzar lo que las escuelas públicas realizan; escuelas y colegios tanto en el idioma local como en inglés; parroquias y capillas.

A pesar de que las ciudades indias han ido creciendo (dentro de las 30 metrópolis más grandes del mundo 10 están en la India) todavía cerca del 70% de su población vive en sectores rurales. Durante las últimas décadas se ha iniciado una fuerte migración hacia las ciudades, que de no mejorar su infraestructura, oferta de servicios educativos y de salud, y su gobernanza, y un largo etcétera, se verán severamente y - aunque ya lo están -sobrepobladas e incapaces de ofrecer mejores condiciones de vida a todos.

Mural a la entrada del Loyola School, en Manvi, Karnataka

viernes, 29 de julio de 2016

Distintos rostros de la fragilidad

Padre Hurtado con niños en Colina (Foto: Fundación Padre Hurtado)
Cuando en 1944 el Padre Hurtado le sugirió a un grupo de señoras, a quienes ofrecía una meditación, crear el Hogar de Cristo, lo hizo golpeado por el encuentro con un hombre que vivía en la calle en un día lluvioso y frío, enfermo por no tener donde dormir (1). La fuerza de su emocionado relato, afirmado en su convicción creyente de que en el rostro de ese hombre se encontraba con el rostro de Cristo, llevó a que en poco tiempo se levantara el Hogar y que junto con la hospedería se fueran abriendo luego otros servicios que atendían a los distintos rostros de Cristo que inundaban las calles de Santiago. Al poco andar la mirada y las acciones se ampliaron a todo el país (2).

En la reflexión de la Iglesia Católica en América Latina tras el Concilio Vaticano II, los rostros de Cristo sufriente ocupan un lugar primordial. Será en la III Conferencia del CELAM en Puebla-México (1978) que se acuñará esta expresión, identificando en los campesinos desplazados, en los pueblos originarios maltratados, en los niños abandonados y sin esperanzas, en los jóvenes frustrados por la falta de oportunidades, en los subempleados y los desempleados, en los sin hogar, en los ancianos marginados, el rostro mismo de Cristo sufriente. En 2007 los obispos latinoamericanos, reunidos esta vez en Aparecida-Brasil, ofrecieron una actualización de estos rostros de Cristo sufriente que nos interpelan y nos llaman a la acción prioritaria: adictos dependientes, migrantes, enfermos, quienes viven en la calle en las grandes ciudades, quienes están en prisión.

Las ciudades en que vivimos han ido creciendo exponencialmente. Nuestras economías y sociedades se han ido desarrollando. Si el problema en los 40s eran los cientos de niños en las calles, durmiendo bajo los puentes, sin zapatos, sin un hogar, sin la posibilidad de formarse. ¿Cuál es el principal problema hoy? ¿Cuál la respuesta que debiéramos dar? El progreso hace presente otras fragilidades, ámbitos de dolor y necesidades humanas, que antes o no eran tan relevantes o no estábamos en condiciones de abordar: Adicciones de todo tipo; Disolución de vínculos y de comunidades; Padres - varones - ausentes de la crianza y cuidado de sus hijos; Violencia contra la mujer; Grandes flujos de migrantes que se movilizan buscando mejores oportunidades; Los miles de jóvenes que ni estudian ni trabajan; Guetos urbanos donde reina la violencia, la inseguridad y la desesperanza.

No bastan las respuestas de ayer para problemas de hoy. Ni tampoco podemos esperar sentados que otros o que el Estado haga lo que está de nuestra parte hacer.

Referencia
(1) Ver el completo estudio de Samuel Fernández Circunstancias de la fundación del Hogar de Cristo: Estudio histórico en los documentos contemporáneos en Teología y Vida, Vol. XLIX (2008), 875 - 891
(2) Actualmente el Hogar de Cristo atiende alrededor de 50.000 personas cada día, en programas de distinta naturaleza orientadas de acuerdo a 10 líneas de acción, que incluyen Reinserción Educativa; Jardines Infantiles y Salas Cuna; Inclusión de personas en Situación de Calle; Consumo problemático de alcohol y otras drogas, entre otras. Vea todas las lineas de accion en la pagina web del Hogar de Cristo.

miércoles, 27 de julio de 2016

A escala humana

En el campanario con Flavio
Estoy hace poco más de un año estudiando en Roma, Italia. Junto con los estudios que han ocupado la mayor parte de mi tiempo, se me ha dado el regalo de poder pasar los tiempos de Navidad y Semana Santa en un paese llamado Monzambano, que queda algunos kilómetros al sur del Lago di Garda, casi en el límite entre las provincias de Mantua y Verona. Fue bueno haberme repetido el plato: para la segunda vez ya conocía a la comunidad y pude participar mejor de las fiestas al manejar mejor el italiano (aunque hablan su propio dialecto que era imposible de entender, lo que pude constatar tras algunas horas sentado escuchando confesiones).

Muchos de los habitantes de Monzambano trabajan en el mismo paese. Otros tantos en labores agrícolas en las tierras circundantes. Y un buen poco trabaja en ciudades cercanas, Verona, Peschiera del Garda, Brescia, pero no se demoran más de 30 a 45 minutos en llegar a sus lugares de trabajo. Para llegar allá se mueven en automóvil o bien en el eficaz sistema público de transporte que incluye buses y trenes, que desde la cercana estación Peschiera del Garda los conecta a la red ferroviaria italiana.

Me ha sorprendido cómo repartidos por Italia hay muchos de estos paese. Limitados en su expansión territorial, supongo que por algún tipo de legislación, se vive propiamente a escala humana. Todos los vecinos se conocen. Los niños van al único jardín infantil y escuela disponible. En el caso de Monzambano, hay distintas asociaciones y muchas de ellas funcionan al alero del Oratorio de la parroquia San Miguel Arcángel. La parroquia misma tiene una actividad sorprendente, incluyendo actividades propiamente religiosas (catequesis, distintos grupos y comunidades, talleres, coro, etc.) y otras de distinta naturaleza (deportes, cultural-musical, ecología...).

El templo de la parroquia San Miguel Arcángel de Monzambano
Su tempo parroquial me resultó cautivante: ¿cómo es que un grupo de personas en algún momento de la vida decidió levantar ahí esta Iglesia? ¿cuántos años se demoraron? En el sagrato del templo, gran espacio que lo precede, están enterrados muchísimos de los antepasados de todo el pueblo. Como este espacio hace algunos siglos ya no dio abasto, en las afueras del paese han construido un cementerio (pero eso significa más o menos 10 minutos caminando). Las campanas de la Iglesia van marcando los días de fiesta, los funerales, e incluso hay una campana con una frecuencia especial que impide que caiga  granizo sobre los sembrados colindantes.

Un cuento aparte, vivir de la caridad.
En Olfino con las hermanas franciscanas, Fra Felice, don Antonio y don Luigi
A pocos kilómetros de Monzambano se encuentra Olfino, un caserío donde hace un buen rato hay una capilla. Hace algunos años llegó a vivir ahí un grupo de hermanas franciscanas, convocadas por iniciativa del párroco. Antes de que llegaran, él reunió al Consejo Parroquial para saber si es que estarían todos dispuestos a hacerse cargo de ellas, ya que su regla les impone vivir de la caridad. ¿De la caridad?, se preguntaron todos. Mmmm... ¿Resultará? A pesar de las dudas iniciales y de no saber cómo proceder, tras algunos años los integrantes de la comunidad parroquial están felices con las hermanas: ellas se dedican a visitar a ancianos y enfermos, a la instrucción y catequesis de los niños, a la animación de la comunidad de Olfino, a la oración. Y los miembros de la comunidad de cuando en cuando las van a ver y les preguntan: ¿Necesitan algo hermanas? Hasta ahora no les ha faltado nada, y son como un faro de misericordia y caridad que irradia mucho más allá de los límites de la parroquia.

Esta experiencia en un paese italiano me ha dejado pensando acerca de las grandes ciudades y la dificultad que encontramos en ellas para vivir realmente a escala humana. Algo así he visto que se ha podido lograr en algunos barrios específicos y los beneficios para la calidad de vida de todos los habitantes son evidentes. ¿Cómo ayudar a hacer extensiva esa escala humana a todos los rincones de nuestras grandes ciudades?

En fin. Deleite su vista con este video de Monzambano desde lo alto (si no aparece el video, haga click aquí)