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martes, 2 de abril de 2019

Moviendo las fronteras de la exclusión en nuestras ciudades

El miércoles de la semana pasada, junto a Celestino Aós, nuevo administrador apostólico de la arquidiócesis de Santiago, salimos a una Ruta Calle del Hogar de Cristo. Es motivo de alegría y esperanza que unos de sus primeros pasos por las calles de Santiago sean buscando acercarse a la realidad de los más excluidos. Hay harto por hacer para renovar la vida de la Iglesia Católica, y no solo él, sino cada cuál y sobre todo las comunidades organizadas en capillas, colegios, fundaciones y más espacios de participación. 


En nuestras ciudades se dan muchas dinámicas de exclusión y marginalidad. Movemos las fronteras cada vez que vamos hacia ellas. El encuentro es el primer paso, necesario pero no suficiente. Desde ahí, urge promover trayectorias de inclusión, ayudando a sanar heridas, reparar daños, poner de pie, desplegar capacidades y también dándole una vuelta a las causas y motivos que hacen que tal marginalidad ocurra y se mantenga en el tiempo.


En el Hogar de Cristo estamos desarrollando una investigación que nos permita presentar un Modelo de Apoyo Integral a Personas en Situación de Calle, que considere las particularidades (edad, tiempo en calle, distintas patologías de salud mental, consumo problemático de alcohol u otras drogas, ...) de las distintas personas que por distintas razones están en la calle, y que pueda ofrecer ayudas oportunas y atinadas, considerando en primer lugar la vivienda, pero también el empleo, espacios terapéuticos y más, y siempre buscando reconectar con las redes personales, del Estado y de otras organizaciones de la sociedad civil. Es esta una "noticia en desarrollo". Ya les contaré más...

sábado, 29 de julio de 2017

Derribando muros para vivir juntos

Tras terminar - hace algo más de cuatro semanas - dos años de estudios en Roma, he comenzado un tiempo de visitas a distintas ciudades, intentando asomarme al modo en que en cada lugar los compañeros jesuitas a través de sus instituciones e iniciativa personal, en alianza y colaboración con otros, asumen el desafío de vivir juntos la ciudad y transformarla.

Mural en vestigios del Muro de Berlín 1
Mural en vestigios del Muro de Berlín 2
La primera escala ha sido Berlín. Impresionan los vestigios de la II Guerra Mundial y de la Guerra Fría. Por todos lados hay museos y memoriales, convertidos en paseo obligado de turistas. Tal vez lo más decidor y conocido de todo ese tiempo es el muro de Berlín. Hoy quedan solo algunos cientos de bloques de los miles que tuvo, y los han transformado en un mural en que artistas de distintas latitudes expresan los muros que hay que derribar hoy y el modo de hacerlo posible (pinche sobre las fotos para ver los detalles).

En Berlín una de las principales labores que realiza el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) es la de defender a quienes han solicitado asilo y por distintas razones son deportados, mientras esperan en centros de detención. Intentan coordinarse a nivel Europeo con los demás países y juntos forman parte del Foro Consultivo de FRONTEX, la autoridad europea de control de fronteras y costas, para denunciar abusos y atropellos a los Derechos Humanos.

La segunda parada ha sido en Essen, antiguo centro minero e industrial  hoy reconvertido al sector de servicios aunque con alta tasa de desempleo. Ahí siguen llegando como antaño migrantes y refugiados en busca de un futuro mejor. La mayoría viene de Siria y Líbano, y les exigen aprender alemán para poder obtener un trabajo. Mientras tanto les dan un permiso que deben ir renovando cada uno o tres meses, con lo que difìcilmente consiguen un trabajo transitorio. A los más afortunados y que tienen un oficio, el Estado les asigna una pensión mientras aprenden la lengua

Abuna Frans van del Lugt, S.J.
Hace solo 12 semanas dos compañeros jesuitas, Lutz Mueller y Ludger Hilldebrand, abrieron la 'Abuna Frans Haus', en la que viven con 5 refugiados. Pueden recibir a 3 más. El nombre de la casa es en recuerdo del padre Frans van der Lugt, jesuita holandés que vivió desde 1966 en Siria: defendía con su testimonio cotidiano que antes que cristianos o musulmanes, somos todos seres humanos. El padre Frans fue asesinado el 7 de abril de 2014 en Homs, tras algunos meses de resistirse a abandonar la ciudad asolada por la guerra civil (Ver noticia). Abuna es la palabra árabe para decir Padre o Sacerdote.

La preparación de Lutz y Ludger ha tomado tiempo. Había que arreglar la casa de tres pisos: hace más de 10 años que nadie usaba el superior (mansarda). Ahí han acomodado la pequeña comunidad jesuita - donde tuve la suerte de hospedarme. En el segundo y primero están las habitaciones de los refugiados. En el primero hay una acogedora y extensa cocina-comedor. Es el espacio común, que permite que cada cual cocine, además de ser el lugar de encuentro en las comidas. Uno de los requisitos para poder vivir en la casa es estar dispuesto a colaborar, con un sistema de turnos, en el aseo y cuidado cotidiano.

En el momento de la despedida
Pero no se ha tratado solo de habilitar la casa o de organizar el día a día. Han ido invitando desde hace más de un año a los vecinos: para compartirles la idea de abrir de nuevo la casa aledaña a la iglesia del barrio, y vivir ahí junto a un grupo de refugiados. No han hecho grandes encuentros, sino tan solo con 2 o 3 vecinos a la vez, para contarles los propósitos y pedir ayuda con la acogida. Para sorpresa de Lutz y Ludger, entre todos los vecinos han reunido las cosas necesarias para habilitar las habitaciones y la casa entera: camas, lámparas, estantes, colgadores de ropa, sillones, mesas, sillas ¡hasta un piano les llegó de regalo!

Jesús Buen Pastor
Uno de los arreglos que hicieron a la casa que más llamó mi atención ha sido el de botar un muro lateral: de esa forma - sin el muro - se puede entrar y salir por ahí a la casa y no solo por la puerta principal que da a la calle. Pero además - sin ese muro - todos los que pasan por la calle pueden mirar para adentro, saludar, hasta entrar y sentarse a la mesa, y ver que es posible vivir juntos, no solo teóricamente sino de verdad, cada día.

Algunos vecinos se interrogaban si es que permanecería o no la imagen de Jesús, Buen Pastor, en la fachada de la casa: pensaban que por el hecho de albergar refugiados musulmanes, debiera sacarse esa imagen. La respuesta de Lutz y Ludger ha sido la de iluminarla: tras los pasos de Jesús Buen Pastor intentan caminar juntos, abrir las puertas de la casa y acoger a quien quiera acercarse.

Las ciudades pueden ser lugares muy hostiles para quienes vienen de afuera, o para quienes de distintas formas viven tras los muros de la exclusión. He aprendido en estos días, de forma muy concreta, que aún hoy hay muros que derribar. Y cuando alguno de ellos cae se nos señala - como un faro que ilumina en medio de la noche - que es posible vivir juntos. Ya les contaré de otros encuentros y aprendizajes.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Aculturación (o el largo camino de los migrantes una vez que han llegado a destino)



Haitíanos en Chile Fuente: T13
Toda persona que deja su país para llegar a otro, ya sea solo o con su grupo familiar, debe enfrentar cambios en lo que se refiere a aspectos físicos (lugar, ciudad, clima), biológicos (alimentación, enfermedades), políticos (documentación, legislación), económicos (trabajo), culturales (religión, idioma, costumbres) y sociales (prejuicios, redes sociales). Al proceso de hacer frente y asumir estos cambios se le da el nombre de aculturación.[1]
La definición más reciente de este proceso de aculturación es la acuñada por Berry: “un proceso de resocialización que involucra características psicológicas como el cambio de actitudes y valores, la adquisición de nuevas habilidades sociales y normas, así como los cambios en referencia a la afiliación con un grupo y el ajuste o adaptación a un ambiente diferente.”[2] Otros autores prefieren hablar de hibridación para referirse a los procesos de resignificación identitaria desarrollados en el transcurso de una experiencia migratoria: “un proceso sociocultural mediante el cual emergen nuevas estructuras y prácticas producto de la combinación con aquellas ya existentes”[3]. Aunque es cierto que en el encuentro entre dos culturas, la de Origen y la de Llegada (ver Tabla 1), el resultado siempre será algo nuevo, o sea un híbrido entre ambas, la experiencia parece mostrar que la escisión forma parte de la de la experiencia migratoria: “un estar aquí y allá, sin pertenecer completamente a ningún lugar.”[4] En los extremos hay quienes pierden la cultura de Origen y a la vez se cierran a la de Llegada, dando lugar a la Marginalización, o bien quienes conservan ambas y se mueven de una a la otra de acuerdo al contexto, ocasionando la Integración o Biculturalismo.
Proceso de Aculturación en migrantes
Cultura de Origen
(+)
(-)
Cultura de Llegada
(+)
Integración o Biculturalismo
Asimilación
(-)
Segregación
Marginalización
Tabla 1: Modelo de aculturación de Berry
Hay algunos estudios que muestran como cada uno de estos distintos tipos de aculturación pudiera estar correlacionado con características particulares de las personas o grupos de migrantes: dentro de ellas se incluye el tipo de personalidad (neuroticismo, extraversión, psicoticismo); los motivos que llevaron a salir de su país (sobre todo si están relacionados con eventos traumáticos), y algunos elementos relacionados con la salud mental, particularmente el modo de vivir y elaborar los duelos que suponen dejar atrás familia, relaciones, trabajo, costumbres, etc.[5] Mientras más se sea capaz de elaborar un relato relacionado con lo dejado atrás y se puedan integrar en las nuevas búsquedas las pérdidas, más posibilidades hay de que la integración sea exitosa. Lo que hay que intentar evitar es el factor social – llamado por algunos “derrota social” – que motivada por el racismo, la sensación de sentirse excluido, la pertenencia a un grupo minoritario, el no manejar la lengua del lugar y dificultades concretas respecto de las condiciones de vida (sobre todo trabajo y habitación/vivienda) es determinante en la aparición de algunas enfermedades mentales.[6]
Desde la perspectiva de la cultura que recibe a un grupo de inmigrantes, para lograr la integración plena se han de iniciar al menos dos procesos que pudieran llevar algún tiempo: el primero tiene relación con la dimensión legal, que según los distintos procedimientos incluirá en caso de ser favorable la obtención de un documento de identidad y concluirá con la obtención de un permiso de residencia o algún otro status jurídico. El segundo proceso dice relación con el reconocimiento o aceptación de quien busca integrarse por parte de la comunidad local, en cualquiera de sus manifestaciones: espacio laboral, educativo, social, vecinal, parroquial, etc. Al cruzar estos dos procesos se genera la siguiente tabla:[7]           


Autorización (legal)


(-)
(+)
Reconocimiento (cultural)
(-)
Exclusión
Estigmatización
(+)
Tolerancia
Integración
Tabla 2: Autorización y Reconocimiento
En la presentación del Informe Anual 2016 [8] del Centro Astalli su director, Camilo Ripamonti S.J., aseveraba que para favorecer una verdadera integración de quienes llegan a un nuevo país la primera acogida era primordial, y esto tanto por los servicios de primera necesidad que hacen que la vida sea vivible, como por la predisposición positiva al tejido de nuevas redes sociales que se inicia en ese primer momento de llegar. Si la primera acogida no es positiva la probabilidad de que la integración no sea fructífera es mayor.

* Este posteo forma parte de un escrito mayor titulado 'Integración Social de Migrantes' presentado como trabajo final del curso 'Ética de las políticas de Migraciones' el 2° semestre del año académico 2015-16 ofrecido por el profesor René Micallef S.J. en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. (Descargar trabajo completo). 




[1] Seguimos en este párrafo y los sucesivos algunos de los elementos expuestos en R. Ferrer – al., «Proceso de aculturación y adaptación del inmigrante» (Descargar artículo) y en M. Fajardo – al., «Estudios actuales sobre aculturación y salud mental en inmigrantes» (Descargar artículo).

[2] M. Ambrosini, Non passa lo straniero? Le politiche migratorie tra sovranità nazionale e diritti umani, p. 12ss. También en R. Ferrer – al., «Proceso de aculturación y adaptación del inmigrante», p.562.
[3] N. García Canclini, Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad, citado en C. Stefoni – M. Bonhomme, «Una vida en Chile y seguir siendo extranjeros», p.83. (Descargar artículo)

[4] Id.

[5] Cf. R. Ferrer – al., «Proceso de aculturación y adaptación del inmigrante», p.563-565.

[6] Id.


[7] M. Ambrosini, Non passa lo straniero? Le politiche migratorie tra sovranità nazionale e diritti umani, p.38-41.

lunes, 3 de octubre de 2016

Cuando era más joven ( ˘˘з)♬♪

            Fablice Manirakiza nació en Burundi. En virtud de la persecución política y étnica de la que era testigo y víctima en su tierra, y del reclutamiento forzado para sumarse a la milicia cuando era un niño, decidió arrancar apenas se le presentó la ocasión. Tras escapar de su país vivió algunos años en un campo de refugiados en Tanzania. Estando ahí comenzó a canalizar sus problemas y angustias a través de la música.
Llegó a Australia en 2007 y afortunadamente su petición de Refugio fue acogida favorablemente. Tras andar por distintos lugares, intentando encontrar redes de apoyo, llegó al Artful Dodgers Studio de Jesuit Social Services. Ahora es conocido como FLYBZ: grabó hace algunos años su primer disco.  Fui testigo de su relato conmovedor acerca de como este lugar se había convertido en un verdadero hogar: un lugar donde desarrollarse y crecer, junto a muchos otros jóvenes.
A quienes llegan acá se les ofrece la posibilidad de explorar su creatividad a través de la música u otras manifestaciones artísticas, y a partir de ello, a participar de otros programas como Connexions y el Jesuit Community College. Tal vez el caso de Fablice sea excepcional respecto del relativo éxito que ha alcanzado como artista: pero de casos como el de él en realidad está plagado. Le pedí que nos sacáramos una foto y aceptó feliz.
Pude escuchar a Fablice dar un testimonio de su experiencia, y hablaba de San Ignacio y de la Espiritualidad Ignaciana como una herramienta de transformación social, usando la imagen de un puente que une mundos distintos y posibilita comunicación y crecimiento. Y pude escuchar y bailar su música en vivo y en directo, entre otras una canción llamada When I was younger, en que cuenta de su experiencia y aprendizajes hasta ahora, a partir de lo que le enseñaron sus papás antes de que los asesinaran: creer en Dios, que nos acompaña y ayuda; tratar a los demás con amor y respeto; ocuparse de tener una buena educación con lo que esté a la mano. Realmente muy inspirador (el video con la canción se puede ver a continuación).

 Una de las consignas del Jesuit Social Services que pude ver en vivo y en directo en este y otros programas ha sido la de nunca dejar de confiar en las personas, especialmente si son jóvenes. Ofrecen espacios como este Estudio, pero además van a la cárceles para ayudar a la reinserción de quienes cumplen su condena; acompañan a quienes han pedido asilo; trabajan con quienes han sufrido la pérdida de un ser querido que se ha suicidado; acompañan a los pueblos originarios en sus luchas y organización, y un largo etcétera. 
Muchas de estas iniciativas son financiadas con aportes de particulares y otras tantas son parte de programas del mismo gobierno que buscan contribuir a que los que por distintas razones tienen alguna dificultad o tropiezo, puedan ponerse de pie y aportar con su vida, talentos, creatividad, etc., a la sociedad. La aproximación proactiva a los problemas de distinta índole que afectan a la juventud me ha llamado positivamente la atención: más que criminalizar o solucionar todo con multas o medidas precautorias (que no es que no lo hagan en algunos casos), se trata de ayudar a cada cual a sacar lo mejor de sí. Una de las aproximaciones que tienen en el trabajo con jóvenes es el de la reducción de daño, que en Chile ha sido implementada y promovida por la Fundación Paréntesis, asociada al Hogar de Cristo.

Para conocer algo más de estas instituciones y personas, puedes seguir los siguientes enlaces: