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sábado, 3 de diciembre de 2016

Notas sobre la situación de la Inmigración hacia Chile




Con los datos que se tienen, de distintas fuentes, la estimación total de quienes han migrado en el mundo alcanza en torno a un 3% de la población mundial, esto es alrededor de 244 millones  de personas [1]. Las dinámicas de la migración se pueden clasificar de diversos modos. Uno de ellos es considerar sus cuatro potenciales direcciones: Sur/Norte, Norte/Sur, Norte/Norte, Sur/Sur [2]. Como se puede observar en la Tabla 1, las magnitudes de los flujos migratorios S-N (35% del total según la primera estimación) son similares a los S-S (34% del total), y el flujo N-N (25% del total) no es nada de despreciable. Cada uno de esos flujos tiene características distintas y responde a diversas necesidades. El que suele ser más problemático y está más presente en los medios es el que se produce desde el Sur hacia el Norte, en tanto los países del Norte son los que históricamente más restricciones han puesto, con el consiguiente surgimiento de mafias que ayudan a traspasar los controles, tanto por tierra como por mar, entre otros riesgos y dificultades.

Tabla 1: Cantidad de personas migrantes en los cuatro principales flujos según distintas organizaciones
(Fuente: OIM 2013)
Desde el retorno de la democracia en 1990, coincidente con un tiempo de significativo crecimiento económico y de relativa paz social, se ha producido un aumento [3] [4] del flujo migratorio hacia Chile. En la actualidad la cantidad de extranjeros residentes en Chile corresponde [5] a un 2,7% de la población: esto es aproximadamente 477.000 personas, lo que sitúa la migración hacia Chile dentro de los parámetros internacionales de migración que hemos mencionado.
Desde una preeminencia de inmigrantes de países limítrofes (peruanos, bolivianos, argentinos), los últimos años hemos observado [6] el aumento considerable de la llegada de ciudadanos venezolanos, colombianos y haitianos que dada la situación política y económica delicada de sus países, han optado por venir a Chile.
Ilustración 1: Procedencia de los Migrantes en Chile
(Fuente: Área Socio-Laboral y Jurídica INCAMI (2015))
En el lenguaje cotidiano – chistes, comentarios en redes sociales, comportamientos – se pueden reconocer actitudes de los chilenos que pueden ser caracterizadas en muchos casos como clasismo, racismo o xenofobia. Y como en otras partes, muchos de los argumentos que sustentan estas actitudes se basan en información falsa, asociada a miedos y prejuicios, que alimentan precisamente la hostilidad. Uno de estas sentencias señala que no son bienvenidos pues nos vienen a quitar el trabajo. Lo que muestran los datos es que la mayoría de los que llega a Chile se emplea en labores que los chilenos ya no están dispuestos a asumir, ya sea como empleadas de casa particular (la mayoría de las mujeres provenientes del Perú o Ecuador se emplea en este sector), ya como trabajadores subcontratados haciendo aseo u operarios en estaciones de servicio (el caso de los colombianos y haitianos en Antofagasta), en faenas mineras, o como trabajadores agrícolas de temporada o de supermercados. [7] Una segunda sentencia que alimenta la hostilidad es la que afirma que la mayoría de los migrantes son delincuentes, aunque los datos muestran que en menos del 1% de los delitos cometidos en el país se encuentra involucrado algún ciudadano extranjero. [8]
En lo que se refiere a los prejuicios y generalizaciones, en general hay un desprecio de parte de los chilenos sobre todo hacia los peruanos y bolivianos, pero se da la paradoja que muchas familias de clase media y alta les confían a mujeres de esas nacionalidades el cuidado de sus hijos. Lo que a nivel general habla de un prejuicio, a nivel familiar se disuelve, ya sea porque satisfacen una necesidad (o sea en una consideración utilitarista y pragmática), ya porque el conocimiento cercano de las personas hace que los juicios y preconcepciones cambien. La historia enseñada en los colegios y escuelas debiera ser un elemento de ayuda para derribar prejuicios: lamentablemente en determinados momentos los nacionalismos han hecho que prevalezcan juicios negativos. [9]
Con las excepción tal vez de los Haitianos, que son una minoría dentro de los migrantes, los demás grupos tienen características culturales similares o al menos no extremadamente distintas con los chilenos: hablan la misma lengua y por lo general su adhesión religiosa está asociada al cristianismo en alguna de sus denominaciones. Los haitianos junto a algunos de los colombianos son de raza negra, lo que hace que se visibilicen mayormente en comparación con el resto de la población chilena y migrante que es mestiza o blanca. Algo similar ocurre con peruanos o bolivianos que tienen rasgos étnicos característicos y diferenciados de la población chilena.
Los principales ejes que articulan las trayectorias en el proceso de integración de quienes llegan a Chile son trabajo, familia y redes sociales, según un estudio realizado en mujeres peruanas que llevan más de 15 años de residencia. [10] Notamos como en general los grupos de migrantes pobres de distintos países que vienen a Chile tienden a vivir en barrios específicos [11] y a reunirse entre ellos, conservando sus costumbres, y forjando redes entre ellos, con la excepción de quienes han venido solos y han encontrado una pareja chilena acá, lo que facilita notablemente la integración. Algo similar ocurre con las escuelas o colegios donde llevan a sus hijos: hay escuelas en las que la mayoría de los niños son de un determinado país. Ciertamente esto no facilita la integración, más bien se trata de una dinámica de segregación. En el caso de la comuna de Santiago, un buen número de quienes han conseguido trabajo y estabilidad económica han podido integrarse a barrios de la clase media, mientras hay otro grupo que se ha fragmentado y se mantiene en condición de pobreza y exclusión tanto social como territorial, en espacios degradados de la ciudad. [12]
La consideración del contexto geográfico y social es relevante. En el caso de Chile, muy distinta es la realidad de los peruanos o bolivianos que llegan a Arica, Iquique o Antofagasta, todas ellas ciudades de la zona de la frontera norte donde hay una mayor cercanía cultural y proporcionalmente son más, que llegar a Santiago o a otras ciudades de la zona central. Lamentablemente, debido al centralismo la mayoría de las políticas se diseñan desde Santiago, sin considerar necesariamente las peculiaridades de la situación en el norte. [13]

* Este posteo forma parte de un escrito mayor titulado 'Integración Social de Migrantes' presentado como trabajo final del curso 'Ética de las políticas de Migraciones' el 2° semestre del año académico 2015-16 ofrecido por el profesor René Micallef S.J. en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. (Descargar trabajo completo).

[1] Cf. DESA / ONU, «International Migration Report 2015 (Highlights)». (Descargar informe)
[2] Se simplifica la utilización de estos términos señalando como pertenecientes al Norte a los países de ingreso alto, y al Sur a los países de ingreso medio y bajo. Para profundizar en este tema se puede mirar el completo informe de la Organización Internacional de Migraciones en que se presenta una panorámica general de las migraciones en el Mundo. Al final hay un glosario muy ilustrativo. Cf. OIM, «Informe sobre las Migraciones en el Mundo 2013». (Descargar informe)
 [3] Ramírez Pizarro, Jorge, El encanto de los datos. Sociodemografía de la inmigración en Chile según el censo de 2002, p.15ss. (Descargar informe)
 [4] C. Stefoni, «Perfil Migratorio de Chile», p.61ss. (Descargar informe)
 [5] Área Socio-Laboral y Jurídica INCAMI, «Servicios de la Misión Scalabrini Chile y el INCAMI», p.28. (Descargar revista) Ver también Rojas Pedemonte, N. – Silva Dittborn, C., «La Migración en Chile: Breve reporte y caracterización», Madrid 2016. (Descargar informe)
 [6] Área Socio-Laboral y Jurídica INCAMI, «Servicios de la Misión Scalabrini Chile y el INCAMI», p.29 (Descargar revista)
 [7] M. Soffia Contrucci – al., Conocer para legislar y hacer política. (Descargar informe)
 [8] Puede revisarse un interesante elenco de 7 mitos que suelen estar presentes en la conversación cotidiana de los chilenos y que sin embargo no tienen asidero en la realidad en Salas, María Paz, «7 mitos sobre los inmigrantes que están completamente equivocados». (Ver columna)
 [9] En particular la Guerra del Pacífico (1879-1883) llamada también la Guerra del Guano y del Salitre sigue manteniendo heridas abiertas: tras vencer la guerra Chile anexó los territorios bolivianos de Antofagasta y Calama (dejando hasta ahora a Bolivia sin acceso soberano al mar), y los peruanos de Arica y Tarapacá (Iquique), todas ellas zonas de gran riqueza minera Cf. J. RiquelmeG. Alarcón, «El peso de la historia en la inmigración peruana en Chile». M. Cárdenas C, «Y verás cómo quieren en Chile...». (Descargar artículo)
 [10] Cf. C. StefoniM. Bonhomme, «Una vida en Chile y seguir siendo extranjeros». (Descargar artículo)
 [11] Cf. M.E. DucciL. Rojas Symmes, «La pequeña Lima». (Descargar artículo)
 [12] D. Margarit SeguraK. Bijit Abde, «Barrios y población inmigrantes», p.52ss. (Descargar artículo)
 [13] Cf. M. Lube GuizardiA. Garcés, «Estudios de caso de la migración peruana «en Chile»». (Descargar artículo)

lunes, 7 de marzo de 2011

Actuando sobre nuestras ciudades

(Publicado originalmente en marzo de 2011 en http://territorioabierto.jesuitas.cl/actuando-sobre-nuestras-ciudades/)

Favela en Rio de Janeiro
La ciudad que habitamos es, guardando las diferencias, como un gran organismo viviente. En nuestra América Latina las ciudades y la sociedades están enfermas. Somos la región más urbanizada del mundo (Según el Informe de ONU-Habitat  sobre el estado de las ciudades de América Latina y el Caribe, el 2010 el 79% de los latinoamericanos vivíamos en ciudades, mientras que en 1950 el porcentaje llegaba tan solo al 41%).

Al mismo tiempo, el informe citado señala que somos la región más desigual del planeta. Si queremos, junto con superar la extrema miseria, derribar las inmensas barreras de la desigualdad, tenemos que pensar (y actuar) sobre nuestras ciudades.

Esta intervención debiera hacerse tanto en lo que se llama planeación urbana (intervención física-espacial), como en lo que dice relación con la gobernanza (conjunto de valores cuyo principal interés es la formulación de juicios éticos y políticos). Y esto a todo nivel: desde la reforma de la administración pública, hasta la promoción de la organización de base, como las juntas de vecinos o las asociaciones de consumidores,  incluyendo las organizaciones estudiantiles.

¿No es todo esto bien sabido? Sí, pero… se olvida. Por mirar los árboles no vemos el bosque. En el enfrentamiento de los enormes desafíos que tenemos nadie debe restarse. Y urge que dejemos de lado la pequeña política, que busca tan solo obtener en el corto plazo buenos -pero cortos- resultados electorales, para fortalecer la gran Política, que comienza muchas veces con gestos pequeños. En esto estamos al debe. La reconstrucción emprendida en nuestro país es una enorme oportunidad, siempre que no dejemos de recordar que la ciudad no son solamente casas, calles, edificios, sino que sus personas asociadas en instituciones.

¡Cuán fácil nos resulta aislarnos de lo que pasa a nuestro alrededor! Vamos en el metro, en la micro o en el auto, cada cual enchufado a la música que más le gusta! Me parece bueno que una señora subiera el video de la agresión que sufriera en una micro del Transantiago hace unos días arguyendo “estar aburrida de que todos se queden callados”.

En su reciente visita a Chile, el sacerdote jesuita Adolfo Nicolás, cabeza de la Compañía de Jesús en el mundo, nos invitó, en distintas instancias, a escuchar la “música” de los pobres. Para ello hay que acallar otras “músicas”, y acercarse sin miedos ni prejuicios, establecer vínculos y asociarse, interrogando lo que por costumbre nos parece obvio que ocurra. Hay múltiples maneras de transformar nuestras ciudades. Sólo debemos descubrir cuál es la propia.

domingo, 10 de octubre de 2010

Alerta, Alerta, Alerta que camina...

(Publicado originalmente el 10 de octubre de 2010 acá)

Video Cierre ELA 2010

"Alerta, alerta, alerta que camina, la juventud unida por América Latina”. Emocionantes gritos de entusiasmo, llenaron las calles que unen el Parque O’higgins con el Paseo Bulnes, al frente del Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile, el pasado viernes 1 de octubre. Eramos unos 3000 jóvenes, provenientes de 19 países, reunidos en el V Encuentro Latinoamericano de Un Techo para mi país. Lamentablemente (o afortunadamente, tal vez), más allá de los automovilistas que a esa hora intentaban circular por las anchas alamedas y que se vieron obligados a cultivar la virtud de la paciencia, poco salió en los medios de comunicación masiva. Ante el palacio de Gobierno traíamos en andas unos modelos a escala de una mediagua, una sede TET[1], y un par de Viviendas Definitivas: queríamos pedirle al Gobierno de Chile que se comprometiera a acabar con los asentamientos[2], y a los Gobiernos de nuestros países, decirles que esto era posible, que contaran con nuestras vidas entregadas por esta causa. Una y otra vez se repitió también la importancia del rol de los dirigentes de los asentamientos. Cecilia Castro, presidenta de la Corporación de Dirigentes También Somos Chilenos, nos invitaba a no hacerle la pega (así le decimos en Chile al trabajo) a los dirigentes de campamentos, sino a trabajar junto con ellos.

“Alerta, alerta, alerta que camina…”. Poco salió en los medios de comunicación masiva. El día anterior hubo un intento de golpe de estado en Ecuador, lo que hizo que la delegación de ese país se viera reducida, a los pocos que pudieron llegar los recibimos como héroes… además el Presidente Piñera tuvo que partir de urgencia a Buenos Aires, a reunión de la UNASUR, así es que  no pudo estar en el acto inaugural del Encuentro. Nos tuvimos que contentar con un emotivo video de nuestra presencia desparramada por los cerros y valles de nuestro continente; con las palabras de Claudio Castro, director social de UtpmP; y de Pato Dominguez, de UtpCh, y de Cecilia Castro; luego vino el izamiento de las banderas por parte de algunos de los embajadores de los países junto a los directores sociales; luego las palabras de Cristián del Campo, capellán de UtpmP, UtpCh, TSCh, en español, creol y portugués; ¿Y el viernes? A la misma hora de nuestra marcha triunfal por el centro de Santiago, y del concierto de Los Jaivas, se supo del fin de la huelga de hambre que por más de 2 meses llevaba un grupo de comuneros mapuche recluídos en distintas cárceles del sur del país. No aparecimos en la tele. Al día siguiente poco aparecimos en los diarios. Sin medios… ¿no existimos?.

“La juventud unida por América Latina”. El sábado en la mañana se desgranó el choclo… por  fin nos mezclamos de los distintos países participantes, y en grupos de entre 15 a 45 personas partimos a compartir el día, el almuerzo y algún trabajo comunitario, a alguno de los campamentos o barrios donde el Techo echa una mano. Yo estuve en el campamento Ochagavía, en el límite de San Bernardo con El Bosque, junto con voluntarios de Bolivia, Guatemala, El Salvador, Colombia, Perú, México, Brasil, Argentina, Paraguay, Ecuador, Costa Rica, hasta uno de Alemania. Nos esperaba la presidenta del comité, Elsa, junto al resto de la directiva. Después de presentarnos y de constatar que conocíamos bien poco de los demás países, almorzamos pollo con arroz y ensaladas, en la sede del comité. Durante el día pintamos junto a miembros del Club Deportivo Renacer de Ochagavía un mural con su logo, además de jugar con ellos un partido de fútbol a beneficio por uno de los vecinos del campamento que sufrió un accidente hace algunas semanas. A la hora en que se ponía el sol fuimos de visita al vecino Barrio Los Cristales de Ochagavía, a conocer las viviendas definitivas de algunas familias que hasta hace poco vivían en el campamento, cruzando la calle. De vuelta al campamento compartimos la once[3], y luego nos reunimos en torno a una fogata, para compartir las impresiones del día, y los desafíos que veíamos para adelante. Cada uno de los que ahí estábamos pudo expresar su sentir: algunos se alegraban por la acogida brindada por los dirigentes y familias durante el día; otros se mostraban impresionados por la realización de la 3ª etapa[4]; otros por la oportunidad de conocer la mirada y costumbres de cada uno de los países; otro por haber visto en terreno la implementación de la habilitación social, por el trabajo de los tutores de educación que estuvieron en la mañana; otro por el regalo de ver la cercanía que existe entre los voluntarios y profesionales de Techo y las familias y dirigentes del campamento; otro por reconocer que a veces levantamos banderas de cada nación y que sería interesante levantar una sola bandera de todo el continente que ponga el grito en el cielo, y manos a la obra, para superar de una vez por todas la exclusión y la miseria;… y siguió largamente la conversa, luego coronada con el canto de cada uno de nuestros países, cantos nuevos y viejos que nos hacían reconocernos pisando el mismo suelo, alumbrados por el mismo sol.

“La juventud unida”. Ya pasada la una de la mañana, nos fuimos a dormir: repartidos de a 2, 3 o hasta 6 en una casa, nos acomodamos como pudimos, bajo el mismo techo de las familias de Ochagavía. Y al día siguiente partimos todos juntos a celebrar el 18 chico al Parque O’higgins: ahora sí una fiesta completa, porque estaban presentes los verdaderos protagonistas. No salió en la tele ni en los diarios… ¿qué importa?

Para una panorámica completa del ELA... pasando por los distintos momentos...
VIDEO CIERRE DEL ELA 

Y para asomarse al trabajo de UtpmP en América Latina... algunos videos preparados para el ELA...
VIDEO UTPMP COSTA RICA PARA ELA
VIDEO UTPMP PERÚ PARA ELA 
VIDEO UTPMP BRASIL PARA ELA 
VIDEO UTPMP MEXICO PARA ELA 
VIDEO UTPMP URUGUAY PARA ELA 
VIDEO UTPMP ECUADOR PARA ELA 

__________________
[1] ‘Techo para Educación y Trabajo’, uno de los programas de Un Techo para mi país, que busca promover espacios de participación comunitaria con apoyo de voluntarios, más allá de los proyectos de vivienda.

[2] Asentamientos, decíamos… que es la palabra utilizada en otros países para hablar de los Campamentos (o Tomas, o Fabelas, o Chabolas, o Villas Miseria…)

[3] Pancito amasado recién salido del horno con mantequilla, café, te… y buena conversa.

[4] En Un Techo para mi país la 1ª etapa de trabajo en un asentamiento es la construcción de mediaguas, y la 2ª es la implementación del plan de habilitación social, que incluye las sedes TET mencionadas, y programas de educación, salud, fomento productivo, jurídico, etc. La 3ª etapa, por el momento presente solo en Chile, es la construcción de Viviendas Definitivas (http://www.untechoparachile.cl/?page_id=1856)