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martes, 2 de abril de 2019

Moviendo las fronteras de la exclusión en nuestras ciudades

El miércoles de la semana pasada, junto a Celestino Aós, nuevo administrador apostólico de la arquidiócesis de Santiago, salimos a una Ruta Calle del Hogar de Cristo. Es motivo de alegría y esperanza que unos de sus primeros pasos por las calles de Santiago sean buscando acercarse a la realidad de los más excluidos. Hay harto por hacer para renovar la vida de la Iglesia Católica, y no solo él, sino cada cuál y sobre todo las comunidades organizadas en capillas, colegios, fundaciones y más espacios de participación. 


En nuestras ciudades se dan muchas dinámicas de exclusión y marginalidad. Movemos las fronteras cada vez que vamos hacia ellas. El encuentro es el primer paso, necesario pero no suficiente. Desde ahí, urge promover trayectorias de inclusión, ayudando a sanar heridas, reparar daños, poner de pie, desplegar capacidades y también dándole una vuelta a las causas y motivos que hacen que tal marginalidad ocurra y se mantenga en el tiempo.


En el Hogar de Cristo estamos desarrollando una investigación que nos permita presentar un Modelo de Apoyo Integral a Personas en Situación de Calle, que considere las particularidades (edad, tiempo en calle, distintas patologías de salud mental, consumo problemático de alcohol u otras drogas, ...) de las distintas personas que por distintas razones están en la calle, y que pueda ofrecer ayudas oportunas y atinadas, considerando en primer lugar la vivienda, pero también el empleo, espacios terapéuticos y más, y siempre buscando reconectar con las redes personales, del Estado y de otras organizaciones de la sociedad civil. Es esta una "noticia en desarrollo". Ya les contaré más...

miércoles, 1 de marzo de 2017

Peregrinación a Taizé

El lugar de acogida y el campanario que llama a la oración
Hace unas semanas, entre el primer y el segundo semestre de los estudios que realizo en Roma, se me regaló la posibilidad de ir a Taizé. Situado cerca de Cluny - antiguo monasterio central de la orden benedictina que configuró Europa desde el siglo XI, en la Borgoña francesa - la comunidad de Taizé es un lugar de peregrinación impresionante.




Antigua iglesia románica de Taizé
Los orígenes de esta comunidad se remontan a los tiempos de la segunda guerra mundial, cuando muchas personas arrancaban en busca de refugio. Francia estaba dividida en dos: el pequeño pueblo de Taizé quedaba a pasos de la frontera. El hermano Roger - fundador de la comunidad - ante la emergencia consiguió esconder a muchas personas, aunque al mismo tiempo comenzó a preguntarse cómo crear un espacio inclusivo, de encuentro, que dejaran de odiarse y matarse quienes decían compartir la misma fe, hermanos, hijos del mismo Padre Dios (algo más de la historia de la comunidad se encuentra acá). El hermano Roger fue asesinado en agosto de 2005. Sus restos descansan en las afueras de la pequeña iglesia de Taizé. Se puede saber algo más de su vida acá.


Al llegar a la Comunidad me recibieron muy amablemente. Solo había en esos días 800 personas, sobre todo jóvenes, me dijeron. Durante el verano llegan a haber más de 5000 personas cada semana, quedándose de domingo a miércoles o de jueves a domingo, o bien la semana entera. Para el alojamiento han habilitado una suerte de barracas-habitaciones, con 3 camarotes cada una. Además durante el verano es posible acampar. Para quienes prefieran hacer un retiro en silencio hay también un espacio habilitado.

El espacio principal de oración en Taizé: la Iglesia de la Reconciliación.
El centro de la vida en la comunidad de Taizé se encuentra en la oración común, que se realiza tres veces al día en la Iglesia de la Reconciliación: temprano en la mañana, al mediodia, al atardecer. Entre medio se ofrecen espacios de catequesis bíblica, para aprender la música, prestar algún servicio de limpieza o preparación de alimentos, encuentros por países, alguna charla temática ofrecida por algún visitante especialista. Estando allá me tocó saber de la situación de los cristianos perseguidos en Medio Oriente. También escuché a uno de los hermanos de Taizé hablar de la experiencia de encuentro entre cristianos y musulmanes en distintos lugares del mundo. Los hermanos viven de su trabajo: algunos de los productos que fabrican artesanalmente, además de los libros con los cantos y la música, se pueden comprar en una tienda.


Con el hermano Claudio
Tuve la suerte de encontrarme con uno de los hermanos de la comunidad de Taizé que es chileno. Claudio - originario de Concepción - me invitó a almorzar el domingo con los demás hermanos. También hice amistad con peregrinos de Holanda, Canadá, Alemania, Bélgica y Francia. Algunos venían en grupos, otros solos: nos encontramos en los distintos talleres que se ofrecían. En un espacio así se hace fácil bajar las barreras que ponemos cotidianamente al encuentro con el que está al lado y entablar conversación y amistad.

Con amigos de Bélgica y Francia



Por estos meses se cumplen 500 años del momento en que Martín Lutero pegó sus 95 tesis en la iglesia del castillo de Wittenberg. Es bien conocida la historia posterior de reforma, contrareforma, excomunión, distancia, desencuentros, hasta guerras y persecuciones violentas. Recién en los últimos 60 años se ha promovido con insistencia desde la Iglesia Católica la integración, el encuentro, el diálogo profundo con otras Iglesias cristianas, intentando hacer posible la esperanza de vivir juntos.

Inspirados en la experiencia de Taizé, en muchos lugares del mundo se realizan periódicamente encuentros de oración usando sus cantos e invitando a una experiencia ecuménica. En las últimas décadas se ha profundizado también en el encuentro interreligioso, más allá de las fronteras del cristianismo.


Con amigos de Canadá, Alemania y Holanda

Alejada del ruido y la vertiginosa vida de las ciudades, la comunidad de Taizé me ha confirmado la importancia del encuentro, la fraternidad y el diálogo, incluyendo en todo ello la oración común de alabanza al Dios creador y redentor. Lejos de la ciudad y el mundanal ruido - como antiguamente se erigían monasterios - el modo de acoger a peregrinos de todas partes del mundo y de invitar a la plegaria común que pude percibir en Taizé es una invitación para la vida en las ciudades.


viernes, 3 de febrero de 2017

Muros y puentes... cuento antiguo (y nuevo)

Me he encontrado, leyendo unas homilías de Basilio Magno, lo siguiente (la traducción al castellano, desde la traducción italiana del original griego, es mía... que me perdone el gran Basilio por algún error):
“¿No ven estos muros que están cayéndose por la obra del tiempo? ¿Y sus restos, similares a un acantilado, que emergen a lo largo de todo el perímetro de la ciudad? ¿Cuántos fueron, en la ciudad, los pobres que, cuando los muros eran levantados, fueron descuidados por los ricos de entonces, todos tomados de esta pasión por los muros? ¿Dónde está el que era envidiado por su magnificencia? ¿No es quizás cierto que, por un lado, las obras se han destruido y han desaparecido, como las elaboradas construcciones que los niños hacen como un juego en la arena, y por el otro lado, esa persona yace en el Hades, arrepentido del celo por aquella vanidad? (...) Los muros, sean pequeños o sean grandes, tienen todos la misma función.” (Homilía VII) 

Grietas en un muro (en Andalucía)

Basilio le habla a los feligreses de Cesarea, Capadocia (lo que hoy es Kayseri, Turquía) más o menos por el año 360 dC. Les está hablando a los ricos, los que tienen más dinero y poder por las razones que sea, para que no caigan en la tentación de dedicar la totalidad de sus esfuerzos a defenderse y cuidar sus propios intereses, sino que ante todo pongan la mirada en los demás habitantes de la ciudad y sus alrededores, especialmente los pobres, los que tienen alguna necesidad, la que sea. A veces puede ocurrir, advierte Basilio, que la avidez, la vanidad, los deseos de grandeza y magnificencia, el apego desordenado a las riquezas, enceguece, y hace ver a todos los demás como potenciales enemigos de los que defenderse. Y tarde o temprano va a llegar la muerte, umbral en el que nos encontraremos cara a cara con Dios, tal como Él nos trajo al mundo.

Esto de los muros es asunto antiguo. Y si antes (y ahora) se construían para proteger casas, pueblos y ciudades, hoy (y también antes) se construyen para evitar los desplazamientos de un país o región a otra. No es solo el muro entre Estados Unidos y México, en boca de todos por estos días en que un nuevo presidente asume por allá, y que mientras tanto ya está bien avanzado. Hay muchos otros lugares donde se construyen (construimos) muros.

Les dejo esta canción de Jorge Drexler que se llama Los Puentes (mire y escuche más abajo el video), dada a conocer justamente por estos días. La poesía, la música, las comunidades organizadas que recitan y cantan y más, pueden darle vida a nuestras ciudades y hacer que brille la luz en lo oscuro.
 

LOS PUENTES
"There is a crack in everything
that's how the light comes in"
ANTHEM Leonard Cohen

Cuando la noche esté,
precisamente,     mas cerrada y más confusa,
que viva todo aquel valiente     que tiende puentes
y el valiente que los cruza.

Brindemos por las clarividentes
mentes abiertas, despiertas, viajeras,
la enredadera humana   que crece, que trepa y que va
agrietando los muros,
dejando que rayo a rayo     a rayo     a rayo
entre la luz en lo oscuro.


sábado, 4 de junio de 2016

Solidaridad en las ciudades


Desde enero de este año un equipo del Apostolado de la Oración ha promovido las intenciones del papa Francisco con un video: el Video del Papa. Este mes de junio la intención está relacionada con el modo como nos relacionamos en nuestras ciudades, en particular con nuestros mayores. Se trata de hacerle la contra a la cultura del descarte y promover una verdadera cultura del Encuentro. Puedes ver todos los videos del Papa en su sitio web.

martes, 21 de enero de 2014

De cómo llegamos a pintar un mural de 54 metros de largo en la Población O'Higgins de Coronel...

(Publicado originalmente el 21 de enero de 2014 acá)
El equipo de muralistas con una parte del mural terminado

Una experiencia fundante, concurren voluntades, y restauramos un mural.

Todo comenzó en agosto de 2013, cuando en un conversatorio sobre Joan Alsina a 40 años de su asesinato en el Puente Bulnes, Luis 'Mico' Henriquez se puso de pie y señaló que el mural-memorial que lo recordaba estaba muy deteriorado y que él, que hace 15 años lo había pintado, se ofrecía para restaurarlo. Varios de los presentes se alegraron de esta invitación y comprometieron su ayuda: el Movimiento Obrero de Acción Católica pondría los materiales, algún amigo llevaría los sanguches, y desde el CUI yo mismo ofrecí convocar a algunos estudiantes. Nos reunimos a  trabajar el 20 y 21 de septiembre... para ver cómo quedó, mire este enlace.

El mural en memoria de Joan Alsina
 Tras esta experiencia de restauración del mural, que culminó con la celebración de la Eucaristía en el mismo lugar junto a muchas personas de comunidades de base y de agrupaciones de derechos humanos, surgió la idea de sumar a las experiencias que cada verano ofrecemos en el proyecto En Ruta del CUI, ir a un lugar en el que hubiera una historia que contar y que pudiera ser plasmada en una muralla. Pero también se trataba de no hacerlo solos, sino convocando a las mismas personas de ese lugar. La región del Bio Bio nos parecía lo más apropiado.

Primer contacto ¡¡idea acogida!!
A través de Lucho García Huidobro llegamos a la Hna. Andrea Castillo, y luego a la Hna. Guisella Leal, a quienes les pareció que se podía invitar a algunos jóvenes que organizaban un comedor solidario en la Población O'Higgins de Coronel en el verano a sumarse a esta idea. Y los que fueran del CUI podrían sumarse también a las actividades recreativas del comedor. Dara Silva, la jefa de esta Ruta, fue en diciembre de avanzada para conocer a la Hna. Guisella y a los jóvenes del lugar y organizar lo necesario... la misma hermana se consiguió con el director de la Escuela Ambrosio O'Higgins el permiso para pintar la muralla. 

La llegada a Coronel y comenzamos a juntar historias.
Llegamos en la madrugada del domingo 5 de enero a Coronel. Fuimos recibidos por el párroco de Villa Mora, Manuel Zuñiga, quien nos llevó a la casa de los Pirquenes 653, que hace un tiempo desocuparon las hermanas,  donde pudimos acomodarnos, descansar un rato, y luego participar en la misa de la vecina población Camilo Olavarría, en la que fuimos presentados a la asamblea como un grupo que venía a juntar historias, recuerdos y esperanzas, para dejarlos plasmados en un mural. Por la tarde nos reunimos con los jóvenes voluntarios que organizaban el comedor y con ellos fuimos caminando hasta Schwager y Maule, pasando por el Cristo, la Santita del Boldo, el antiguo Hospital, la casa de Huéspedes. Se nos sumó Guisella, caminamos hacia Schwager y conocimos uno de los pocos hornos comunitarios que quedan del tiempo de la mina, donde se hace pan. Junto a la colaboración en el Comedor Solidario de la Comunidad Nuestra Señora de la Esperanza, la ayuda para juntar ladrillos para reconstruir su capilla, visitamos y recibimos la visita de distintas personas. Hicimos otro recorrido por el centro de Coronel, subimos al cerro de la Virgen, y luego caminamos desde ahí por todo el borde costero hasta el faro de Schwager, pasando por el puerto, las pesqueras, Caleta Lo Rojas, las termoeléctricas Bocamina 1 y 2, el puerto chipero, y de nuevo llegamos al horno de Schwager, ahora por el otro lado.
Caleta Lo Rojas de Coronel
Nos volvimos caminando a la O'Higgins, aunque ahora por La Colonia... donde mueren los valientes, nos dijeron: aquí estamos vivitos. El jueves fuimos a Lota, bajamos al Chiflón del Diablo y recorrimos a pie las calles de esta ciudad vecina. Escuchamos de la toma en 1971... de las fogatas... de la organización de la junta de vecinos... de las casetas... de la urbanización... del Padre Bernardo... del Comedor... de la Hermana Fátima... de los comienzos de la Compañía de Bomberos... de como levantaron la capilla... del cierre de las minas en 1997... de las termoeléctricas... del terremoto... del proyecto para juntar ladrillos y reconstruir la capilla...

Ideas y recuerdos se transforman en imágenes.
El sábado de madrugada llegó Mico a sumarse a esta aventura. A la hora del desayuno le contamos lo que habíamos visto y oido, y un rato más tarde nos juntamos en el comedor junto a distintas personas que habíamos conocido en la semana, para dibujar en un largo papelógrafo a escala de la muralla elegida, esas ideas y recuerdos que fueron convirtiéndose en imágenes.
El bosquejo justo antes de poner manos a la obra para blanquear la muralla

Por la tarde vino el momento de blanquear la muralla: a rodillo limpio pusimos la base de latex blanco. Al poco andar Mico usó su arte para pasar del papel a la muralla los dibujos que juntos habíamos soñado. Unos momentos más allá nos encontrábamos dandole color a caras, pies y manos. Celebramos misa al caer la tarde en el comedor transformado por un rato en capilla. El domingo por la mañana le fuimos poniendo color, y poco a poco fueron apareciendo las escenas. Los vecinos que pasaban se alegraban. Los niños chicos preguntaban a sus abuelos ¿y eso qué es? Casi al caer la tarde, con la muralla a todo color, nos reunimos un momento a recoger lo vivido.

La primera escena del mural es la toma de terrenos realizada en 1971
"Esto es como una fogata", dijo la Hna. Andrea. "Antes, cuando no había luz, la gente se reunía en torno al fuego. Ahora que cada uno tiene su casa, y la población está urbanizada y pavimentada, hay pocos lugares de encuentro. Este mural es como una fogata, que invita al encuentro, a contar historias del pasado, a conversar del futuro. Es un fuego que ilumina y da Esperanza". Extendimos nuestras manos sobre el mural y sobre la población, y rezamos padrenuestro... Terminamos todos metidos en casa de una de las vecinas que ayudaba en el comedor y en la pintura, que nos recibió a tomar once. El lunes por la mañana seguimos delineando y poniéndole color, además que agregamos el nombre de la población y su año de fundación, 1971. Cuando ya estaba seca la muralla le echamos varias manos de impermeabilizante para regalarle larga vida.

Mural terminado con muralistas y perro

Agradecer y regresar.
Terminamos celebrando la misa en la que fuera nuestra casa de Los Pirquenes 653, y compartiendo algo para comer. Y luego el retorno a Santiago, a encontrarnos con las demás Rutas en el Santuario del Padre Hurtado.

Todas las fotos del proceso del Mural aquí descrito en Album Flickr
Videos
El mural el Domingo por la mañana 
El mural el Domingo por la tarde
El mural el Lunes por la mañana 
El mural al final del lunes... Video Final Explicativo 

domingo, 10 de octubre de 2010

Alerta, Alerta, Alerta que camina...

(Publicado originalmente el 10 de octubre de 2010 acá)

Video Cierre ELA 2010

"Alerta, alerta, alerta que camina, la juventud unida por América Latina”. Emocionantes gritos de entusiasmo, llenaron las calles que unen el Parque O’higgins con el Paseo Bulnes, al frente del Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile, el pasado viernes 1 de octubre. Eramos unos 3000 jóvenes, provenientes de 19 países, reunidos en el V Encuentro Latinoamericano de Un Techo para mi país. Lamentablemente (o afortunadamente, tal vez), más allá de los automovilistas que a esa hora intentaban circular por las anchas alamedas y que se vieron obligados a cultivar la virtud de la paciencia, poco salió en los medios de comunicación masiva. Ante el palacio de Gobierno traíamos en andas unos modelos a escala de una mediagua, una sede TET[1], y un par de Viviendas Definitivas: queríamos pedirle al Gobierno de Chile que se comprometiera a acabar con los asentamientos[2], y a los Gobiernos de nuestros países, decirles que esto era posible, que contaran con nuestras vidas entregadas por esta causa. Una y otra vez se repitió también la importancia del rol de los dirigentes de los asentamientos. Cecilia Castro, presidenta de la Corporación de Dirigentes También Somos Chilenos, nos invitaba a no hacerle la pega (así le decimos en Chile al trabajo) a los dirigentes de campamentos, sino a trabajar junto con ellos.

“Alerta, alerta, alerta que camina…”. Poco salió en los medios de comunicación masiva. El día anterior hubo un intento de golpe de estado en Ecuador, lo que hizo que la delegación de ese país se viera reducida, a los pocos que pudieron llegar los recibimos como héroes… además el Presidente Piñera tuvo que partir de urgencia a Buenos Aires, a reunión de la UNASUR, así es que  no pudo estar en el acto inaugural del Encuentro. Nos tuvimos que contentar con un emotivo video de nuestra presencia desparramada por los cerros y valles de nuestro continente; con las palabras de Claudio Castro, director social de UtpmP; y de Pato Dominguez, de UtpCh, y de Cecilia Castro; luego vino el izamiento de las banderas por parte de algunos de los embajadores de los países junto a los directores sociales; luego las palabras de Cristián del Campo, capellán de UtpmP, UtpCh, TSCh, en español, creol y portugués; ¿Y el viernes? A la misma hora de nuestra marcha triunfal por el centro de Santiago, y del concierto de Los Jaivas, se supo del fin de la huelga de hambre que por más de 2 meses llevaba un grupo de comuneros mapuche recluídos en distintas cárceles del sur del país. No aparecimos en la tele. Al día siguiente poco aparecimos en los diarios. Sin medios… ¿no existimos?.

“La juventud unida por América Latina”. El sábado en la mañana se desgranó el choclo… por  fin nos mezclamos de los distintos países participantes, y en grupos de entre 15 a 45 personas partimos a compartir el día, el almuerzo y algún trabajo comunitario, a alguno de los campamentos o barrios donde el Techo echa una mano. Yo estuve en el campamento Ochagavía, en el límite de San Bernardo con El Bosque, junto con voluntarios de Bolivia, Guatemala, El Salvador, Colombia, Perú, México, Brasil, Argentina, Paraguay, Ecuador, Costa Rica, hasta uno de Alemania. Nos esperaba la presidenta del comité, Elsa, junto al resto de la directiva. Después de presentarnos y de constatar que conocíamos bien poco de los demás países, almorzamos pollo con arroz y ensaladas, en la sede del comité. Durante el día pintamos junto a miembros del Club Deportivo Renacer de Ochagavía un mural con su logo, además de jugar con ellos un partido de fútbol a beneficio por uno de los vecinos del campamento que sufrió un accidente hace algunas semanas. A la hora en que se ponía el sol fuimos de visita al vecino Barrio Los Cristales de Ochagavía, a conocer las viviendas definitivas de algunas familias que hasta hace poco vivían en el campamento, cruzando la calle. De vuelta al campamento compartimos la once[3], y luego nos reunimos en torno a una fogata, para compartir las impresiones del día, y los desafíos que veíamos para adelante. Cada uno de los que ahí estábamos pudo expresar su sentir: algunos se alegraban por la acogida brindada por los dirigentes y familias durante el día; otros se mostraban impresionados por la realización de la 3ª etapa[4]; otros por la oportunidad de conocer la mirada y costumbres de cada uno de los países; otro por haber visto en terreno la implementación de la habilitación social, por el trabajo de los tutores de educación que estuvieron en la mañana; otro por el regalo de ver la cercanía que existe entre los voluntarios y profesionales de Techo y las familias y dirigentes del campamento; otro por reconocer que a veces levantamos banderas de cada nación y que sería interesante levantar una sola bandera de todo el continente que ponga el grito en el cielo, y manos a la obra, para superar de una vez por todas la exclusión y la miseria;… y siguió largamente la conversa, luego coronada con el canto de cada uno de nuestros países, cantos nuevos y viejos que nos hacían reconocernos pisando el mismo suelo, alumbrados por el mismo sol.

“La juventud unida”. Ya pasada la una de la mañana, nos fuimos a dormir: repartidos de a 2, 3 o hasta 6 en una casa, nos acomodamos como pudimos, bajo el mismo techo de las familias de Ochagavía. Y al día siguiente partimos todos juntos a celebrar el 18 chico al Parque O’higgins: ahora sí una fiesta completa, porque estaban presentes los verdaderos protagonistas. No salió en la tele ni en los diarios… ¿qué importa?

Para una panorámica completa del ELA... pasando por los distintos momentos...
VIDEO CIERRE DEL ELA 

Y para asomarse al trabajo de UtpmP en América Latina... algunos videos preparados para el ELA...
VIDEO UTPMP COSTA RICA PARA ELA
VIDEO UTPMP PERÚ PARA ELA 
VIDEO UTPMP BRASIL PARA ELA 
VIDEO UTPMP MEXICO PARA ELA 
VIDEO UTPMP URUGUAY PARA ELA 
VIDEO UTPMP ECUADOR PARA ELA 

__________________
[1] ‘Techo para Educación y Trabajo’, uno de los programas de Un Techo para mi país, que busca promover espacios de participación comunitaria con apoyo de voluntarios, más allá de los proyectos de vivienda.

[2] Asentamientos, decíamos… que es la palabra utilizada en otros países para hablar de los Campamentos (o Tomas, o Fabelas, o Chabolas, o Villas Miseria…)

[3] Pancito amasado recién salido del horno con mantequilla, café, te… y buena conversa.

[4] En Un Techo para mi país la 1ª etapa de trabajo en un asentamiento es la construcción de mediaguas, y la 2ª es la implementación del plan de habilitación social, que incluye las sedes TET mencionadas, y programas de educación, salud, fomento productivo, jurídico, etc. La 3ª etapa, por el momento presente solo en Chile, es la construcción de Viviendas Definitivas (http://www.untechoparachile.cl/?page_id=1856)

lunes, 5 de abril de 2010

Dignos hijos de nuestro pueblo

(Publicado originalmente el 5 de abril de 2010 acá )


Estuve celebrando el fin de semana santa junto a las familias de la Villa El Estero de Lampa y a un grupo de voluntarios de Un Techo para Chile que trabajan permanentemente allá. A diferencia de otros años no llegaron tantos voluntarios, la mayoría se fue a construir al sur, otros tantos se fueron a la playa. Celebramos la Última Cena, el Vía Crucis, celebramos también la Vigilia Pascual… todo ello en las calles y pasajes del campamento… por estos días nos fuimos a alojar allá.

La celebración de la Última Cena incluyó el recuerdo del lavado de los pies de Jesús a sus discípulos. En el texto del Evangelio que escuchamos se agrega una exhortación del mismo Jesús que es una contundente invitación al verdadero servicio: ponerse a los pies de los demás. ¿Quién puede decir que hace realmente esto? Tal vez el mayor testimonio de ello es el de algunos papás y mamás que se desviven y desmueren por sus hijos, anhelando y construyendo un futuro mejor, a veces tan esquivo, pues tantas cosas no dependen de ellos, sino de las autoridades, los dirigentes, los responsables…

Recuerdo que Neruda en La Educación del Cacique del libro IV del Canto General enumera una larga lista de habilidades y pruebas de humanidad por las que Lautaro debió pasar. Menciono sólo algunas: Arrebató el tesoro de las olas. Comió en cada cocina de su pueblo. Aprendió el alfabeto del relámpago. Se hizo cristal de transparencia dura. Estudió para viento huracanado. Se combatió hasta apagar la sangre. Y después de todas ellas, muy distintas de los certificados, diplomados y magísteres que abundan en nuestros días, sentencia Neruda: sólo entonces fue digno de su pueblo.

¿Qué tiene que ocurrir para que quienes nos dirigen sean dignos de hacerlo? Hay algo que me incomoda cuando los dirigentes se atribuyen una vocación de servicio público que los hace estar como a otro nivel del común de los mortales, tal vez ajenos a las críticas, o con demasiada seguridad como para saber qué es lo que el pueblo necesita. Es evidente que muchas veces las dificultades por sacar adelante algún proyecto pasan por dificultades para organizarse, y en ello juega un rol importante el de los dirigentes, ya sea por lucha de egos, ya por agendas ocultas y contradictorias con el bien común, ya porque hay que cumplir las metas plazos, el fin que justifica los medios. Así como hay buenos dirigentes, buenos pastores, también abundan los lobos con piel de oveja.

Estamos en tiempos de urgencias, ya antes del terremoto (2010 sin campamentos), pero ahora con mayor razón (lo que alguna vez fue 2.000 mediaguas para el 2.000, ahora se ha transformado en 20.000 mediaguas para antes que lleguen las lluvias). Ojo con que descuidemos lo permanente, el modo como hemos aprendido a hacer las cosas. Durante este fin de semana he sido testigo de la honda amistad que se ha ido gestando semana a semana entre algunas familias y los voluntarios que por años las visitan ¿Qué cambia con eso? Ni siquiera las viviendas definitivas que queremos construir son definitivas: ya nos lo dijo el terremoto y maremoto. Lo único que permanece para siempre ¿qué es?

Una actitud fundamental: ante todo el reconocernos hermanos, hijos de la misma tierra, y aunque suene a contradicción, mantener en alto la humildad y el deseo de servir, aunque no salga en la tele. Tenemos una gran posibilidad en la reconstrucción, partamos desde abajo, hagámonos dignos hijos de nuestro pueblo.