El miércoles de la semana pasada, junto a Celestino Aós, nuevo administrador
apostólico de la arquidiócesis de Santiago, salimos a una Ruta Calle del
Hogar de Cristo. Es motivo de alegría y esperanza que unos de sus
primeros pasos por las calles de Santiago sean buscando acercarse a la
realidad de los más excluidos. Hay harto por hacer para renovar la vida
de la Iglesia Católica, y no solo él, sino cada cuál y sobre todo las
comunidades organizadas en capillas, colegios, fundaciones y más espacios de participación.
En nuestras ciudades se dan muchas dinámicas de exclusión y
marginalidad. Movemos las fronteras cada vez que vamos hacia ellas. El
encuentro es el primer paso, necesario pero no suficiente. Desde ahí,
urge promover trayectorias de inclusión, ayudando a sanar heridas,
reparar daños, poner de pie, desplegar capacidades y también dándole una
vuelta a las causas y motivos que hacen que tal marginalidad ocurra y
se mantenga en el tiempo.
En el Hogar de Cristo estamos desarrollando una investigación que nos permita presentar un Modelo de Apoyo Integral a Personas en Situación de Calle, que considere las particularidades (edad, tiempo en calle, distintas patologías de salud mental, consumo problemático de alcohol u otras drogas, ...) de las distintas personas que por distintas razones están en la calle, y que pueda ofrecer ayudas oportunas y atinadas, considerando en primer lugar la vivienda, pero también el empleo, espacios terapéuticos y más, y siempre buscando reconectar con las redes personales, del Estado y de otras organizaciones de la sociedad civil. Es esta una "noticia en desarrollo". Ya les contaré más...
El lugar de acogida y el campanario que llama a la oración
Hace unas semanas, entre el primer y el segundo semestre de los estudios que realizo en Roma, se me regaló la posibilidad de ir a Taizé. Situado cerca de Cluny - antiguo monasterio central de la orden benedictina que configuró Europa desde el siglo XI, en la Borgoña francesa - la comunidad de Taizé es un lugar de peregrinación impresionante.
Antigua iglesia románica de Taizé
Los orígenes de esta comunidad se remontan a los tiempos de la segunda guerra mundial, cuando muchas personas arrancaban en busca de refugio. Francia estaba dividida en dos: el pequeño pueblo de Taizé quedaba a pasos de la frontera. El hermano Roger - fundador de la comunidad - ante la emergencia consiguió esconder a muchas personas, aunque al mismo tiempo comenzó a preguntarse cómo crear un espacio inclusivo, de encuentro, que dejaran de odiarse y matarse quienes decían compartir la misma fe, hermanos, hijos del mismo Padre Dios (algo más de la historia de la comunidad se encuentra acá). El hermano Roger fue asesinado en agosto de 2005. Sus restos
descansan en las afueras de la pequeña iglesia de Taizé. Se puede saber
algo más de su vida acá.
Al llegar a la Comunidad me recibieron muy amablemente. Solo había en esos días 800 personas, sobre todo jóvenes, me dijeron. Durante el verano llegan a haber más de 5000 personas cada semana, quedándose de domingo a miércoles o de jueves a domingo, o bien la semana entera. Para el alojamiento han habilitado una suerte de barracas-habitaciones, con 3 camarotes cada una. Además durante el verano es posible acampar. Para quienes prefieran hacer un retiro en silencio hay también un espacio habilitado.
El espacio principal de oración en Taizé: la Iglesia de la Reconciliación.
El centro de la vida en la comunidad de Taizé se encuentra en la oración común, que se realiza tres veces al día en la Iglesia de la Reconciliación: temprano en la mañana, al mediodia, al atardecer. Entre medio se ofrecen espacios de catequesis bíblica, para aprender la música, prestar algún servicio de limpieza o preparación de alimentos, encuentros por países, alguna charla temática ofrecida por algún visitante especialista. Estando allá me tocó saber de la situación de los cristianos perseguidos en Medio Oriente. También escuché a uno de los hermanos de Taizé hablar de la experiencia de encuentro entre cristianos y musulmanes en distintos lugares del mundo. Los hermanos viven de su trabajo: algunos de los productos que fabrican artesanalmente, además de los libros con los cantos y la música, se pueden comprar en una tienda.
Con el hermano Claudio
Tuve la suerte de encontrarme con uno de los hermanos de la comunidad de Taizé que es chileno. Claudio - originario de Concepción - me invitó a almorzar el domingo con los demás hermanos. También hice amistad con peregrinos de Holanda, Canadá, Alemania, Bélgica y Francia. Algunos venían en grupos, otros solos: nos encontramos en los distintos talleres que se ofrecían. En un espacio así se hace fácil bajar las barreras que ponemos cotidianamente al encuentro con el que está al lado y entablar conversación y amistad.
Con amigos de Bélgica y Francia
Por estos meses se cumplen 500 años del momento en que Martín Lutero pegó sus 95 tesis en la iglesia del castillo de Wittenberg. Es bien conocida la historia posterior de reforma, contrareforma, excomunión, distancia, desencuentros, hasta guerras y persecuciones violentas. Recién en los últimos 60 años se ha promovido con insistencia desde la Iglesia Católica la integración, el encuentro, el diálogo profundo con otras Iglesias cristianas, intentando hacer posible la esperanza de vivir juntos.
Inspirados en la experiencia de Taizé, en muchos lugares del mundo se realizan periódicamente encuentros de oración usando sus cantos e invitando a una experiencia ecuménica. En las últimas décadas se ha profundizado también en el encuentro interreligioso, más allá de las fronteras del cristianismo.
Con amigos de Canadá, Alemania y Holanda
Alejada del ruido y la vertiginosa vida de las ciudades, la comunidad de Taizé me ha confirmado la importancia del encuentro, la fraternidad y el diálogo, incluyendo en todo ello la oración común de alabanza al Dios creador y redentor. Lejos de la ciudad y el mundanal ruido - como antiguamente se erigían monasterios - el modo de acoger a peregrinos de todas partes del mundo y de invitar a la plegaria común que pude percibir en Taizé es una invitación para la vida en las ciudades.
Me he encontrado, leyendo unas homilías de Basilio Magno, lo siguiente (la
traducción al castellano, desde la traducción italiana del original griego, es
mía... que me perdone el gran Basilio por algún error):
“¿No ven estos muros que están
cayéndose por la obra del tiempo? ¿Y sus restos, similares a un acantilado, que
emergen a lo largo de todo el perímetro de la ciudad? ¿Cuántos fueron, en la
ciudad, los pobres que, cuando los muros eran levantados, fueron descuidados
por los ricos de entonces, todos tomados de esta pasión por los muros? ¿Dónde
está el que era envidiado por su magnificencia? ¿No es quizás cierto que, por
un lado, las obras se han destruido y han desaparecido, como las elaboradas
construcciones que los niños hacen como un juego en la arena, y por el otro
lado, esa persona yace en el Hades, arrepentido del celo por aquella vanidad?
(...) Los muros, sean pequeños o sean grandes, tienen todos la misma función.”
(Homilía VII)
Basilio le habla a los feligreses de Cesarea, Capadocia (lo que hoy es Kayseri,
Turquía) más o menos por el año 360 dC. Les está hablando a los ricos, los que
tienen más dinero y poder por las razones que sea, para que no caigan en la
tentación de dedicar la totalidad de sus esfuerzos a defenderse y cuidar sus
propios intereses, sino que ante todo pongan la mirada en los demás habitantes
de la ciudad y sus alrededores, especialmente los pobres, los que tienen alguna
necesidad, la que sea. A veces puede ocurrir, advierte Basilio, que la avidez,
la vanidad, los deseos de grandeza y magnificencia, el apego desordenado a las
riquezas, enceguece, y hace ver a todos los demás como potenciales enemigos de
los que defenderse. Y tarde o temprano va a llegar la muerte, umbral en el que
nos encontraremos cara a cara con Dios, tal como Él nos trajo al mundo.
Esto de los muros es asunto antiguo. Y si antes (y ahora) se construían para
proteger casas, pueblos y ciudades, hoy (y también antes) se construyen para
evitar los desplazamientos de un país o región a otra. No es solo el muro entre
Estados Unidos y México, en boca de todos por estos días en que un nuevo
presidente asume por allá, y que mientras tanto ya está bien avanzado. Hay
muchos otros lugares donde se construyen (construimos) muros.
Les dejo esta canción de Jorge
Drexler que se llama Los Puentes (mire y escuche más abajo el video), dada a
conocer justamente por estos días. La poesía, la música, las comunidades
organizadas que recitan y cantan y más, pueden darle vida a nuestras ciudades y
hacer que brille la luz en lo oscuro.
LOS PUENTES
"There is a crack in everything
that's how the light comes in"
ANTHEM Leonard Cohen
Cuando la noche esté,
precisamente, mas cerrada y más confusa,
que viva todo aquel valiente que tiende puentes
y el valiente que los cruza.
Brindemos por las clarividentes
mentes abiertas, despiertas, viajeras,
la enredadera humana que crece, que trepa y que va
agrietando los muros,
dejando que rayo a rayo a rayo a rayo
entre la luz en lo oscuro.
Desde enero de este año un equipo del Apostolado de la Oración ha promovido las intenciones del papa Francisco con un video: el Video del Papa. Este mes de junio la intención está relacionada con el modo como nos relacionamos en nuestras ciudades, en particular con nuestros mayores. Se trata de hacerle la contra a la cultura del descarte y promover una verdadera cultura del Encuentro. Puedes ver todos los videos del Papa en su sitio web.
(Publicado originalmente el 21 de enero de 2014 acá)
El equipo de muralistas con una parte del mural terminado
Una experiencia fundante, concurren voluntades, y restauramos un mural.
Todo comenzó en agosto de 2013, cuando en un conversatorio sobre Joan Alsina
a 40 años de su asesinato en el Puente Bulnes, Luis 'Mico' Henriquez se
puso de pie y señaló que el mural-memorial que lo recordaba estaba muy
deteriorado y que él, que hace 15 años lo había pintado, se ofrecía para
restaurarlo. Varios de los presentes se alegraron de esta invitación y
comprometieron su ayuda: el Movimiento Obrero de Acción Católica pondría
los materiales, algún amigo llevaría los sanguches, y desde el CUI yo
mismo ofrecí convocar a algunos estudiantes. Nos reunimos a trabajar el
20 y 21 de septiembre... para ver cómo quedó, mire este enlace.
Tras
esta experiencia de restauración del mural, que culminó con la
celebración de la Eucaristía en el mismo lugar junto a muchas personas
de comunidades de base y de agrupaciones de derechos humanos, surgió la
idea de sumar a las experiencias que cada verano ofrecemos en el
proyecto En Ruta del CUI, ir a un lugar en el que hubiera una historia
que contar y que pudiera ser plasmada en una muralla. Pero también se
trataba de no hacerlo solos, sino convocando a las mismas personas de
ese lugar. La región del Bio Bio nos parecía lo más apropiado.
Primer contacto ¡¡idea acogida!!
A
través de Lucho García Huidobro llegamos a la Hna. Andrea Castillo, y
luego a la Hna. Guisella Leal, a quienes les pareció que se podía
invitar a algunos jóvenes que organizaban un comedor solidario en la
Población O'Higgins de Coronel en el verano a sumarse a esta idea. Y los
que fueran del CUI podrían sumarse también a las actividades
recreativas del comedor. Dara Silva, la jefa de esta Ruta, fue en
diciembre de avanzada para conocer a la Hna. Guisella y a los jóvenes
del lugar y organizar lo necesario... la misma hermana se consiguió con
el director de la Escuela Ambrosio O'Higgins el permiso para pintar la
muralla.
La llegada a Coronel y comenzamos a juntar historias.
Llegamos
en la madrugada del domingo 5 de enero a Coronel. Fuimos recibidos por
el párroco de Villa Mora, Manuel Zuñiga, quien nos llevó a la casa de
los Pirquenes 653, que hace un tiempo desocuparon las hermanas, donde
pudimos acomodarnos, descansar un rato, y luego participar en la misa de
la vecina población Camilo Olavarría, en la que fuimos presentados a la
asamblea como un grupo que venía a juntar historias, recuerdos y
esperanzas, para dejarlos plasmados en un mural. Por la tarde nos
reunimos con los jóvenes voluntarios que organizaban el comedor y con
ellos fuimos caminando hasta Schwager y Maule, pasando por el Cristo, la
Santita del Boldo, el antiguo Hospital, la casa de Huéspedes. Se nos
sumó Guisella, caminamos hacia Schwager y conocimos uno de los pocos
hornos comunitarios que quedan del tiempo de la mina, donde se hace pan.
Junto a la colaboración en el Comedor Solidario de la Comunidad Nuestra
Señora de la Esperanza, la ayuda para juntar ladrillos para reconstruir
su capilla, visitamos y recibimos la visita de distintas personas.
Hicimos otro recorrido por el centro de Coronel, subimos al cerro de la
Virgen, y luego caminamos desde ahí por todo el borde costero hasta el
faro de Schwager, pasando por el puerto, las pesqueras, Caleta Lo Rojas,
las termoeléctricas Bocamina 1 y 2, el puerto chipero, y de nuevo
llegamos al horno de Schwager, ahora por el otro lado.
Caleta Lo Rojas de Coronel
Nos volvimos
caminando a la O'Higgins, aunque ahora por La Colonia... donde mueren
los valientes, nos dijeron: aquí estamos vivitos. El jueves fuimos a
Lota, bajamos al Chiflón del Diablo y recorrimos a pie las calles de
esta ciudad vecina. Escuchamos de la toma en 1971... de las fogatas...
de la organización de la junta de vecinos... de las casetas... de la
urbanización... del Padre Bernardo... del Comedor... de la Hermana
Fátima... de los comienzos de la Compañía de Bomberos... de como
levantaron la capilla... del cierre de las minas en 1997... de las
termoeléctricas... del terremoto... del proyecto para juntar ladrillos y
reconstruir la capilla...
Ideas y recuerdos se transforman en imágenes.
El
sábado de madrugada llegó Mico a sumarse a esta aventura. A la hora del
desayuno le contamos lo que habíamos visto y oido, y un rato más tarde
nos juntamos en el comedor junto a distintas personas que habíamos
conocido en la semana, para dibujar en un largo papelógrafo a escala de
la muralla elegida, esas ideas y recuerdos que fueron convirtiéndose en
imágenes.
El bosquejo justo antes de poner manos a la obra para blanquear la muralla
Por la tarde vino el momento de blanquear la muralla: a
rodillo limpio pusimos la base de latex blanco. Al poco andar Mico usó
su arte para pasar del papel a la muralla los dibujos que juntos
habíamos soñado. Unos momentos más allá nos encontrábamos dandole color a
caras, pies y manos. Celebramos misa al caer la tarde en el comedor
transformado por un rato en capilla. El domingo por la mañana le fuimos
poniendo color, y poco a poco fueron apareciendo las escenas. Los
vecinos que pasaban se alegraban. Los niños chicos preguntaban a sus
abuelos ¿y eso qué es? Casi al caer la tarde, con la muralla a todo
color, nos reunimos un momento a recoger lo vivido.
La primera escena del mural es la toma de terrenos realizada en 1971
"Esto
es como una fogata", dijo la Hna. Andrea. "Antes, cuando no había luz,
la gente se reunía en torno al fuego. Ahora que cada uno tiene su casa, y
la población está urbanizada y pavimentada, hay pocos lugares de
encuentro. Este mural es como una fogata, que invita al encuentro, a
contar historias del pasado, a conversar del futuro. Es un fuego que
ilumina y da Esperanza". Extendimos nuestras manos sobre el mural y
sobre la población, y rezamos padrenuestro... Terminamos todos metidos
en casa de una de las vecinas que ayudaba en el comedor y en la pintura,
que nos recibió a tomar once. El lunes por la mañana seguimos
delineando y poniéndole color, además que agregamos el nombre de la
población y su año de fundación, 1971. Cuando ya estaba seca la muralla
le echamos varias manos de impermeabilizante para regalarle larga vida.
Mural terminado con muralistas y perro
Agradecer y regresar.
Terminamos
celebrando la misa en la que fuera nuestra casa de Los Pirquenes 653, y
compartiendo algo para comer. Y luego el retorno a Santiago, a
encontrarnos con las demás Rutas en el Santuario del Padre Hurtado.
(Publicado originalmente el 10 de octubre de 2010 acá)
Video Cierre ELA 2010
"Alerta, alerta, alerta que camina, la juventud unida por América Latina”. Emocionantes gritos de entusiasmo, llenaron las calles que unen el Parque O’higgins con el Paseo Bulnes, al frente del Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile, el pasado viernes 1 de octubre. Eramos unos 3000 jóvenes, provenientes de 19 países, reunidos en el V Encuentro Latinoamericano de Un Techo para mi país. Lamentablemente (o afortunadamente, tal vez), más allá de los automovilistas que a esa hora intentaban circular por las anchas alamedas y que se vieron obligados a cultivar la virtud de la paciencia, poco salió en los medios de comunicación masiva. Ante el palacio de Gobierno traíamos en andas unos modelos a escala de una mediagua, una sede TET[1], y un par de Viviendas Definitivas: queríamos pedirle al Gobierno de Chile que se comprometiera a acabar con los asentamientos[2], y a los Gobiernos de nuestros países, decirles que esto era posible, que contaran con nuestras vidas entregadas por esta causa. Una y otra vez se repitió también la importancia del rol de los dirigentes de los asentamientos. Cecilia Castro, presidenta de la Corporación de Dirigentes También Somos Chilenos, nos invitaba a no hacerle la pega (así le decimos en Chile al trabajo) a los dirigentes de campamentos, sino a trabajar junto con ellos.
“Alerta, alerta, alerta que camina…”. Poco salió en los medios de comunicación masiva. El día anterior hubo un intento de golpe de estado en Ecuador, lo que hizo que la delegación de ese país se viera reducida, a los pocos que pudieron llegar los recibimos como héroes… además el Presidente Piñera tuvo que partir de urgencia a Buenos Aires, a reunión de la UNASUR, así es que no pudo estar en el acto inaugural del Encuentro. Nos tuvimos que contentar con un emotivo video de nuestra presencia desparramada por los cerros y valles de nuestro continente; con las palabras de Claudio Castro, director social de UtpmP; y de Pato Dominguez, de UtpCh, y de Cecilia Castro; luego vino el izamiento de las banderas por parte de algunos de los embajadores de los países junto a los directores sociales; luego las palabras de Cristián del Campo, capellán de UtpmP, UtpCh, TSCh, en español, creol y portugués; ¿Y el viernes? A la misma hora de nuestra marcha triunfal por el centro de Santiago, y del concierto de Los Jaivas, se supo del fin de la huelga de hambre que por más de 2 meses llevaba un grupo de comuneros mapuche recluídos en distintas cárceles del sur del país. No aparecimos en la tele. Al día siguiente poco aparecimos en los diarios. Sin medios… ¿no existimos?.
“La juventud unida por América Latina”. El sábado en la mañana se desgranó el choclo… por fin nos mezclamos de los distintos países participantes, y en grupos de entre 15 a 45 personas partimos a compartir el día, el almuerzo y algún trabajo comunitario, a alguno de los campamentos o barrios donde el Techo echa una mano. Yo estuve en el campamento Ochagavía, en el límite de San Bernardo con El Bosque, junto con voluntarios de Bolivia, Guatemala, El Salvador, Colombia, Perú, México, Brasil, Argentina, Paraguay, Ecuador, Costa Rica, hasta uno de Alemania. Nos esperaba la presidenta del comité, Elsa, junto al resto de la directiva. Después de presentarnos y de constatar que conocíamos bien poco de los demás países, almorzamos pollo con arroz y ensaladas, en la sede del comité. Durante el día pintamos junto a miembros del Club Deportivo Renacer de Ochagavía un mural con su logo, además de jugar con ellos un partido de fútbol a beneficio por uno de los vecinos del campamento que sufrió un accidente hace algunas semanas. A la hora en que se ponía el sol fuimos de visita al vecino Barrio Los Cristales de Ochagavía, a conocer las viviendas definitivas de algunas familias que hasta hace poco vivían en el campamento, cruzando la calle. De vuelta al campamento compartimos la once[3], y luego nos reunimos en torno a una fogata, para compartir las impresiones del día, y los desafíos que veíamos para adelante. Cada uno de los que ahí estábamos pudo expresar su sentir: algunos se alegraban por la acogida brindada por los dirigentes y familias durante el día; otros se mostraban impresionados por la realización de la 3ª etapa[4]; otros por la oportunidad de conocer la mirada y costumbres de cada uno de los países; otro por haber visto en terreno la implementación de la habilitación social, por el trabajo de los tutores de educación que estuvieron en la mañana; otro por el regalo de ver la cercanía que existe entre los voluntarios y profesionales de Techo y las familias y dirigentes del campamento; otro por reconocer que a veces levantamos banderas de cada nación y que sería interesante levantar una sola bandera de todo el continente que ponga el grito en el cielo, y manos a la obra, para superar de una vez por todas la exclusión y la miseria;… y siguió largamente la conversa, luego coronada con el canto de cada uno de nuestros países, cantos nuevos y viejos que nos hacían reconocernos pisando el mismo suelo, alumbrados por el mismo sol.
“La juventud unida”. Ya pasada la una de la mañana, nos fuimos a dormir: repartidos de a 2, 3 o hasta 6 en una casa, nos acomodamos como pudimos, bajo el mismo techo de las familias de Ochagavía. Y al día siguiente partimos todos juntos a celebrar el 18 chico al Parque O’higgins: ahora sí una fiesta completa, porque estaban presentes los verdaderos protagonistas. No salió en la tele ni en los diarios… ¿qué importa?
Para una panorámica completa del ELA... pasando por los distintos momentos... VIDEO CIERRE DEL ELA
__________________
[1] ‘Techo para Educación y Trabajo’, uno de los programas de Un Techo para mi país, que busca promover espacios de participación comunitaria con apoyo de voluntarios, más allá de los proyectos de vivienda.
[2] Asentamientos, decíamos… que es la palabra utilizada en otros países para hablar de los Campamentos (o Tomas, o Fabelas, o Chabolas, o Villas Miseria…)
[3] Pancito amasado recién salido del horno con mantequilla, café, te… y buena conversa.
[4] En Un Techo para mi país la 1ª etapa de trabajo en un asentamiento es la construcción de mediaguas, y la 2ª es la implementación del plan de habilitación social, que incluye las sedes TET mencionadas, y programas de educación, salud, fomento productivo, jurídico, etc. La 3ª etapa, por el momento presente solo en Chile, es la construcción de Viviendas Definitivas (http://www.untechoparachile.cl/?page_id=1856)
(Publicado originalmente el 5 de abril de 2010 acá )
Estuve celebrando el fin de semana santa junto a las familias de la
Villa El Estero de Lampa y a un grupo de voluntarios de Un Techo para
Chile que trabajan permanentemente allá. A diferencia de otros años no
llegaron tantos voluntarios, la mayoría se fue a construir al sur, otros
tantos se fueron a la playa. Celebramos la Última Cena, el Vía Crucis,
celebramos también la Vigilia Pascual… todo ello en las calles y pasajes
del campamento… por estos días nos fuimos a alojar allá.
La
celebración de la Última Cena incluyó el recuerdo del lavado de los pies
de Jesús a sus discípulos. En el texto del Evangelio que escuchamos se
agrega una exhortación del mismo Jesús que es una contundente invitación
al verdadero servicio: ponerse a los pies de los demás. ¿Quién puede
decir que hace realmente esto? Tal vez el mayor testimonio de ello es el
de algunos papás y mamás que se desviven y desmueren por sus hijos,
anhelando y construyendo un futuro mejor, a veces tan esquivo, pues
tantas cosas no dependen de ellos, sino de las autoridades, los
dirigentes, los responsables…
Recuerdo que Neruda en La Educación del
Cacique del libro IV del Canto General enumera una larga lista de
habilidades y pruebas de humanidad por las que Lautaro debió pasar.
Menciono sólo algunas: Arrebató el tesoro de las olas. Comió en cada
cocina de su pueblo. Aprendió el alfabeto del relámpago. Se hizo cristal
de transparencia dura. Estudió para viento huracanado. Se combatió
hasta apagar la sangre. Y después de todas ellas, muy distintas de los
certificados, diplomados y magísteres que abundan en nuestros días,
sentencia Neruda: sólo entonces fue digno de su pueblo.
¿Qué tiene
que ocurrir para que quienes nos dirigen sean dignos de hacerlo? Hay
algo que me incomoda cuando los dirigentes se atribuyen una vocación de
servicio público que los hace estar como a otro nivel del común de los
mortales, tal vez ajenos a las críticas, o con demasiada seguridad como
para saber qué es lo que el pueblo necesita. Es evidente que muchas
veces las dificultades por sacar adelante algún proyecto pasan por
dificultades para organizarse, y en ello juega un rol importante el de
los dirigentes, ya sea por lucha de egos, ya por agendas ocultas y
contradictorias con el bien común, ya porque hay que cumplir las metas
plazos, el fin que justifica los medios. Así como hay buenos dirigentes,
buenos pastores, también abundan los lobos con piel de oveja.
Estamos
en tiempos de urgencias, ya antes del terremoto (2010 sin campamentos),
pero ahora con mayor razón (lo que alguna vez fue 2.000 mediaguas para
el 2.000, ahora se ha transformado en 20.000 mediaguas para antes que
lleguen las lluvias). Ojo con que descuidemos lo permanente, el modo
como hemos aprendido a hacer las cosas. Durante este fin de semana he
sido testigo de la honda amistad que se ha ido gestando semana a semana
entre algunas familias y los voluntarios que por años las visitan ¿Qué
cambia con eso? Ni siquiera las viviendas definitivas que queremos
construir son definitivas: ya nos lo dijo el terremoto y maremoto. Lo
único que permanece para siempre ¿qué es?
Una actitud fundamental:
ante todo el reconocernos hermanos, hijos de la misma tierra, y aunque
suene a contradicción, mantener en alto la humildad y el deseo de
servir, aunque no salga en la tele. Tenemos una gran posibilidad en la
reconstrucción, partamos desde abajo, hagámonos dignos hijos de nuestro
pueblo.