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martes, 22 de abril de 2025

Descansa en paz, Francisco

Ha muerto el papa Francisco. Con él se ha marcado un momento epocal muy importante en el seno de la Iglesia Católica, iniciado tal vez en el Concilio Vaticano II. Este ha sido un acontecimiento de verdadera mundialización de la Iglesia y de apertura a la modernidad. Con Francisco – Jorge Mario Bergoglio, argentino, jesuita, por años Arzobispo de Buenos Aires – se ha dado concreción a la valoración de las iglesias locales; a un estilo de comunidad más parecido a una mesa en la que caben todos y menos a una monarquía; a alguien que habla el lenguaje de la misericordia y no del castigo o la opresión, entre muchas otras cosas.

Tengo cinco recuerdos personales que me permito compartir en este momento. Cada cual tendrá los suyos.

El primero al momento de su elección el año 2013. Trabajaba entonces como director del Centro Universitario Ignaciano de la Universidad Alberto Hurtado en Santiago de Chile. Mucha gente comenzó a felicitarme.  “Que bueno que eligieron a un papa jesuita”, decían. Yo, consciente de todas las tensiones vividas en su tiempo de provincial de Argentina décadas atrás, no atinaba más que a mirar con algo de sorpresa. Los gestos que Francisco hizo esos días al asumir – precisamente elegir el nombre del santo de Asís, pedir la bendición al pueblo antes que ofrecerla, presentarse como obispo de Roma, llamar por teléfono a la curia general de la Compañía de Jesús y hablar con el portero para pedir hablar con el padre General, y más - calmaron en parte mis temores y me abrieron con esperanza a su pontificado.

Un segundo momento ha sido la realización de la Congregación General 36 de la Compañía deJesús, en octubre de 2016. Adolfo Nicolás había renunciado a ser superior general de los jesuitas por razones de salud, entonces se inició la convocatoria para elegir al nuevo sucesor de Ignacio de Loyola. Yo estudiaba por esos días en Roma, y me invitaron a sumarme al equipo de liturgia y música de la reunión. Algunos días después de la elección de Arturo Sosa, nos visitó Francisco. Se presentó humildemente como sumo pontífice en la que había sido su casa por tanto tiempo, y volviendo a las fuentes de nuestra espiritualidad nos animó a seguir adelante con nuestra misión de servicio de la fe y promoción de la justicia que esa fe exige. Con mis compañeros jesuitas músicos nos autodenominamos: “la bandita de Francisco”.

Otro recuerdo imborrable ha sido su visita a Chile en enero de 2018. Aunque no pude participar presencialmente, pues me encontraba en Salamanca, España, realizando la tercera probación, su presencia en Chile fue muy significativa. Con menos expectación que la de Juan Pablo II en 1987, y en medio de una crisis mayúscula por el modo como se habían tratado en Chile los casos de abuso en la Iglesia – y también en la Compañía de Jesús en ella – fue una visita muy remecedora que ha marcado un antes y un después. Escribí entonces en el Blog “Cristianismo y Justicia” una reseña de los distintos momentos y discursos de su visita (enlace). Los más significativos, recuerdo, han sido aquellos en los que Francisco apenas ha hablado: la visita a la Cárcel de Mujeres en la comuna de San Joaquín – espacio muy querido que he podido visitar varias veces – y el encuentro con Cristo pobre en el santuario de san Alberto Hurtado. “El amor se ha de poner más en las obras que en las palabras”, sugieren los Ejercicios Espirituales de san Ignacio. Así fue.

En cuarto lugar, en noviembre de 2019, celebramos los 50 años del Secretariado para la Justicia Social y la Ecología de la Compañía de Jesús con un congreso en Roma. Tuve el regalo de representar a Chile, en tanto que delegado del provincial para el apostolado social y capellán general del Hogar de Cristo. Vinimos de todas partes del mundo a encontrarnos, jesuitas y colaboradores laicos, y tuvimos el regalo de que Francisco nos recibiera en audiencia. Sus palabras nos llenaron de entusiasmo, en sintonía con su encíclica Laudato Si – que cumplirá 10 años este 2025 – y con la más reciente Fratelli Tutti. Su enseñanza nos ha marcado el camino, particularmente en la consideración de la crisis socio ambiental en la que estamos y en los anhelos de fraternidad universal que están inscritos en el cristianismo. Le pude regalar un ejemplar del libro “Ciudad somos todos” que habíamos editado tiempo atrás y también “Migración en Chile” y le pedí un autógrafo, precisamente de mi ejemplar de Laudato Si. Algunas semanas después me llegó una carta agradeciendo estos libros, un gesto que no era necesario pero que atesoro hasta el día de hoy.


Un último recuerdo, ha sido el regalo de recibir su saludo con motivo de los 80 años del Hogar de Cristo en octubre del año pasado. Gracias a Juan Carlos Cruz, que por esos días lo visitaba, conseguimos que nos regalara unas palabras y su bendición, que culminaban con su ya acostumbrada expresión “no dejen de rezar por mí”, con una sonrisa en la cara. Estaba visiblemente cansado, en una silla de ruedas. Ahora que descansa para siempre y creemos goza de la presencia de Dios, seguiremos cumpliendo eso que nos pidió: rezar por él y muy especialmente porque este proceso que se inicia de búsqueda de un nuevo sucesor de Pedro, nos encuentre atentos a la voz del Espíritu, que sopla por donde quiere. ¿Con qué nos irá a sorprender ahora?




martes, 2 de abril de 2019

Moviendo las fronteras de la exclusión en nuestras ciudades

El miércoles de la semana pasada, junto a Celestino Aós, nuevo administrador apostólico de la arquidiócesis de Santiago, salimos a una Ruta Calle del Hogar de Cristo. Es motivo de alegría y esperanza que unos de sus primeros pasos por las calles de Santiago sean buscando acercarse a la realidad de los más excluidos. Hay harto por hacer para renovar la vida de la Iglesia Católica, y no solo él, sino cada cuál y sobre todo las comunidades organizadas en capillas, colegios, fundaciones y más espacios de participación. 


En nuestras ciudades se dan muchas dinámicas de exclusión y marginalidad. Movemos las fronteras cada vez que vamos hacia ellas. El encuentro es el primer paso, necesario pero no suficiente. Desde ahí, urge promover trayectorias de inclusión, ayudando a sanar heridas, reparar daños, poner de pie, desplegar capacidades y también dándole una vuelta a las causas y motivos que hacen que tal marginalidad ocurra y se mantenga en el tiempo.


En el Hogar de Cristo estamos desarrollando una investigación que nos permita presentar un Modelo de Apoyo Integral a Personas en Situación de Calle, que considere las particularidades (edad, tiempo en calle, distintas patologías de salud mental, consumo problemático de alcohol u otras drogas, ...) de las distintas personas que por distintas razones están en la calle, y que pueda ofrecer ayudas oportunas y atinadas, considerando en primer lugar la vivienda, pero también el empleo, espacios terapéuticos y más, y siempre buscando reconectar con las redes personales, del Estado y de otras organizaciones de la sociedad civil. Es esta una "noticia en desarrollo". Ya les contaré más...

miércoles, 1 de noviembre de 2006

Vivienda (In)decente


Descarga acá el libro
(Pincha sobre la foto para descargar el libro)

(Publicado originalmente en Revista Mensaje, noviembre de 2006 Se puede descargar acá)



Esta publicación recoge las ponencias del Seminario ‘Hacia una vivienda digna’, realizado en noviembre del año pasado, en el que distintos actores vinculados a las políticas de vivienda social expusieron sus puntos de vista, señalando sobre todo los desafíos que tenemos por delante como país. En términos generales se hacen 5 invitaciones: 

Primero, a privilegiar la calidad sobre la cantidad, el que evidentemente es un asunto de dineros (‘exigimos aumentar el gasto social en vivienda’, señaló el vicario Rodrigo Tupper al concluir la presentación del libro). Además, a proponer nuevos y mejores estándares constructivos, conforme el país crece económicamente. Jaime Silva, del MINVU, recuerda con acierto lo reflejado en la película ‘El Chacotero Sentimental’, y los problemas de habitabilidad y convivencia asociados al hacinamiento por el poco espacio, y a la mala aislación acústica y térmica en los blocks. 
Luego, a fortalecer el rol del estado en esta materia, a no dejar toda la responsabilidad, excepto el financiamiento, en manos de empresas constructoras y organismos privados. Es lo que señala Alfredo Rodríguez, de SUR profesionales, invitando a revisar críticamente la institucionalidad vigente. 

En tercer lugar, a reconocer que ante una política urbana segregatoria, los problemas que surgen han sido más graves que lo que se quería remediar, y como gran tema, el valor y calidad de los terrenos disponibles y la especulación urbana. El diputado Carlos Montes propone incorporar en el debate político a las ciudades, considerando especialmente la perspectiva de los que son marginados (pues en sectores de altos niveles de ingreso, sí se ejerce el derecho a pataleo, citando el caso de la plaza Las Lilas). 

Cuarto, a reconocer la urgencia de que se provea al menos de soluciones de emergencia para la enorme cantidad de allegados y familias que viven en condiciones precarias, y que por estar a la espera de la llegada de los programas del gobierno, pueden morir esperando una vivienda digna (lo dice Joan Mac Donald, de Selavip). Esto es lo que ha intentado hacer Un Techo para Chile, curiosamente no mencionado en el libro. Sí se menciona la experiencia de las fundaciones CRATE, Instituto Indígena del Obispado de Temuco, y San José de la Dehesa. 

Finalmente, y tal vez lo más importante, a promover una mayor participación de la ciudadanía en la búsqueda de soluciones a sus propios problemas. En este sentido destaco que la presentación del libro haya comenzado con la alocución de Jacqueline Leiva, dirigenta del Comité de Allegados del campamento Juan Pablo II de Lo Barnechea, que ya habita su casa nueva (su historia en las pp. 66-67) y la significación que se le da en el libro a la Coordinadora Interzonal de Pobladores de Campamentos, presidida por Patricio Zúñiga (pp. 102-103). Hay un contundente testimonio de Claudina Nuñez, dirigenta de la población La Victoria, y concejal por 12 años, que invita a ‘priorizar a las personas por sobre los intereses del mercado’ y a ‘reconocer a los pobladores como actores y constructores’ (pp. 87-91). 

La publicación destaca la erradicación hacia Peñaflor de las 37 familias del campamento el Gomero de Maipú (de ahí es la foto de la portada, se cuenta su historia en las pp. 15-17), que hemos tenido noticia se ha realizado exitosamente el día 7 de septiembre recién pasado, después de 4 décadas desde la toma de los terrenos. 

Del dicho al hecho…Hay aquí cinco contundentes invitaciones a las que hay que hacer cabida en las políticas públicas y en la legislación, asignando mayores recursos, y promoviendo una gestión eficiente de ellos. Nos parece que la Nueva Política Habitacional anunciada en julio se hace cargo de algunos de estos desafíos. 

Yuraszeck, José Francisco, S.J.. Libros : Vivienda (in) decente. Un diagnóstico crítico y un diálogo con los pobladores desde el trabajo a la Iglesia en los campamentos. Mensaje, 55(554): 61, nov 2006.