domingo, 9 de febrero de 2025

Llamadas

En el texto del evangelio según san Lucas que se nos ofrece hoy, contemplamos como Jesús llama a sus primeros discípulos, entre un grupo de pescadores. Han estado infructuosamente pescando toda la noche y Él se les acerca para enseñar, desde la barca de Simón, a la multitud. Al terminar de hablar les pide a los pescadores que vuelvan a echar las redes mar adentro. Lo hacen y las llenan de pescados, y se llenan también de temor. ¿Quién es éste que en medio de nuestras desilusiones nos anima a perseverar y eso da mucho fruto? Entonces Jesús los llama, lo dejan todo y le siguen.

En los Ejercicios Espirituales, san Ignacio de Loyola invita a hacer elección sobre la propia vida. Se trata de liberarnos de nuestros afectos desordenados para buscar, hallar y elegir la voluntad de Dios. Distingue dos tipos de elección, las que son inmutables; o sea, las que se toman de una vez para siempre –como casarse, entrar a la vida religiosa, formarse para ser cura– y otras que luego se pueden cambiar, como quien hace reforma dentro de la vida que ha elegido.

Estamos inmersos en una crisis mayor de todo compromiso definitivo, cada vez menos personas se casan o ingresan a los seminarios o a la vida religiosa. ¿Quién puede y quiere comprometerse para siempre?

Mientras tanto, y desde hace tiempo, la inmensa mayoría de las personas no tiene muchas posibilidades de elegir: determinadas por el lugar de origen, por el tamaño de la billetera de su familia, se sabe cuáles son sus alternativas posibles. Salvo alguno que otro que destaque o se escape del montón, más o menos se sabe en qué va a terminar, atado por su época, su rebaño, la masa que le da identidad y horizonte de sentido. Añoramos la libertad y la autonomía, y es un bien más o menos esquivo para las grandes mayorías.

Pero incluso entre quienes no pueden elegir qué estudiar, a qué dedicarse, con qué ganarse la vida, siempre es posible elegir el modo de vivir aquello que toca, amando y sirviendo como enseña Jesús, atento a las necesidades que se observan alrededor, construyendo comunidad que sostiene y da sentido de pertenencia, ofreciendo la propia vida para la vida de los demás y para la felicidad propia.

Cada momento tiene sus dolores que aliviar, sus epopeyas que acometer, sus obstáculos que traspasar. Miremos Chile. Si décadas atrás campeaba en nuestro país la desnutrición, hoy lo hace la obesidad. Si alguna vez la patria o el partido o alguna idea mayor podía ser motivo para ofrecer la vida, hoy quizás un ser querido o una camiseta o una mascota lo sea. Si antes no había escuelas ni profesores para todos los niños, hoy una buena proporción de quienes van al colegio no aprenden bien a leer ni a escribir. Si antes quienes migraban a nuestras grandes ciudades venían del campo, hoy lo hacen quienes arrancan de otros países, en ambos casos buscando nuevos horizontes de bienestar. Algunos de estos cambios se visualizan en nuestro libro “1944-2024: 80 avances para reducir la pobreza en Chile”, el que recomiendo como lectura para estas vacaciones. Búsquelo en el sitio web del Hogar de Cristo, se puede descargar gratis.

Cada uno de estos dolores, epopeyas, obstáculos, tiene una llamada inscrita. Necesitamos despertar vocaciones que las atiendan, que perseveren en la búsqueda de soluciones y no se desanimen ante las dificultades. El privilegio de poder elegir encierra una gran responsabilidad. Mirando alrededor, ¿escucha alguna llamada? Todo comienza por tener abiertos los sentidos, y escuchar en profundidad cuál es la necesidad que requiere una respuesta instruida, convocante y generosa. ¡Adelante!

 


Fragmento del evangelio: “Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si Tú lo dices, echaré las redes (Lc. 5, 5)

 

EVANGELIO

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas  5, 1-10

En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y Él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Navega mar adentro, y echen las redes.

Simón le respondió: Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si Tú lo dices, echaré las redes. Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador. El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres.

Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

 


domingo, 19 de enero de 2025

Guardar

 Guardar (Jn2, 1-11)

Estamos comenzando un nuevo año litúrgico, tras las fiestas de la Epifanía y del Bautizmo del Señor con que culminó el tiempo de Navidad. Hoy en el Evangelio se nos ofrece el relato de las “Bodas de Caná”, en que Jesús hace un primer signo que comienza a despertar la fe de sus discípulos. Viendo, ellos creyeron.

Es elocuente la expresión del “encargado”, sorprendido porque al final de la fiesta se ha servido mejor vino que al comienzo. ¿Quiénes son los que realmente saben lo que ocurrió? Los únicos que saben son los servidores, que han hecho lo que Jesús les ha dicho.¿De dónde viene el vino? Del agua contenida en las tinajas que servían para la purificación, según las prescripciones de la LeyDe alguna manera, Jesús nos muestra, al transformar el agua en vino, que su acción de redención va más por el lado del amor y la alegría lo que se celebra en una fiesta de matrimonio, mediado por el vino que se comparte - que del acento en la purificación delante de Dios. Él mismo ha sido reconocido por Juan Bautista como el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Este vino bueno, que se guarda para al final, es el mismo Jesús cuya historia se dispone a contar el cuarto evangelista. 

¿Cómo este relato puede iluminar alguna situación que vivimos hoy? Tantas veces en este espacio he intentado dirigirme al ancho público que lee este diario. Hoy quiero dirigirme particularmente a quienes somos creyentes. Puede ser que por distintas razones percibamos algo aguada” nuestra fe, porque la hemos transformado en un conjunto de prácticas rituales que van marcando días y calendarios, pero que no necesariamente nos mueven hacia el amor y la alegría. O porque hemos perdido el fervor que antes nos movía, y ya ni siquiera participamos en la vida de la comunidad. Recurriendo al lugar común de que cada día puede ser un nuevo comienzo, quisiera invitarles a hacer lo que Jesús nos ha dicho, desde hace tanto, para darle una nueva forma a nuestra vida iluminada por la fe. De tal forma que viendo cómo vivimos, otros se sientan atraídos a conocer más a Jesús, pero ante todo, que recuperemos el amor y la alegría que debiera caracterizarnos por ser cristianos.

Este signo del agua transformada en vino nos muestra la fuerza salvadora de Jesús. ¿De qué nos salva? ¿Hacia dónde nos lleva? De nuestra tendencia individualista y egoísta, nos moviliza a salir de nosotros mismos para construir comunidad. De nuestros afanes de dominio y poder, hacia una actitud de servicio y colaboración. De la autosuficiencia y el sentimiento de superioridad, hacia la humildad y la conciencia profunda de ser interdependientes. De la esclavitud de nuestros apetitos desordenados a la profunda libertad y autonomía de sabernos profundamente amados, hijas e hijas de Dios.

Cada cual sabrá dónde le aprieta el zapato. Examinemos nuestra vida, nuestra conciencia, para pedir el regalo de la conversión y que podamos acoger el vino del amor y la alegría que Jesús ha querido guardar para nosotros hasta este momento


Fragmento del evangelio: Siempre se sirve primero el buen vino y, cuando todos han bebido bien, se trae el de calidad inferior. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento”(Jn. 2, 10)

EVANGELIO

Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan  2, 1-11

Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y, como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. Jesús le respondió: “Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía”. Pero su madre dijo a los sirvientes:

“Hagan todo lo que Él les diga”.

Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: “Llenen de agua estas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. “Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete”. Así lo hicieron.

El encargado probó el agua cambiada en vino y, como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: “Siempre se sirve primero el buen vino y, cuando todos han bebido bien, se trae el de calidad inferior. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento”.

Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.

domingo, 29 de diciembre de 2024

Crecer

             Al comenzar estas letras les deseo hayan pasado una muy feliz Navidad junto a sus familias y seres queridos. Este domingo seguimos dentro de la octava de Navidad, celebrando la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José. El texto del Evangelio nos muestra uno de los misterios gozosos de la vida de Jesús: cuando al cumplir 12 años –hito que marcaba entonces el fin de la niñez– va con sus padres a la acostumbrada peregrinación a Jerusalén, se pierde de ellos, y tres días después lo hallan enseñando en el templo.

Es este un relato lleno de símbolos que prefiguran de alguna manera toda la vida de Jesús que se propone contar el evangelista: atado a sus padres y dependiente de ellos durante la niñez, se sabe amado de su Padre Dios –así nos enseñará a llamarlo– y se dispone a hacer su voluntad. Esto lo llevará algunos años después a dejar su casa, su tierra, su familia, el oficio que aprendió de José, para vivir anunciando y haciendo presente el reino de Dios; los tres días que sus padres lo buscan, pensando tal vez que le ha ocurrido alguna desgracia, anticipan los tres días entre su muerte y resurrección; quienes debieran ser instructores por su calidad de doctores de la ley, son enseñados por quien reconocemos como la mismísima Palabra de Dios hecha carne e historia.

Este acontecimiento es, además, un espejo de lo que toda persona debe hacer para crecer: desprenderse de quienes han sido sus progenitores para asumir con la mayor libertad posible, y considerando lo que le han transmitido y enseñado, cuál es la misión particular que tiene en esta vida. La llamada universal a la santidad, a la unión con Dios creador para participar precisamente de la tarea cocreadora, puede tomar tantas formas como personas somos. Al ir creciendo, vamos eligiendo entre las posibilidades que se nos ofrecen, con los sentidos abiertos a lo que ocurre alrededor en nuestras distintas comunidades de pertenencia, y a las resonancias que ello provoca en nuestro interior.

Esta historia y la vida de Jesús puede llevarnos también a una reflexión sobre el modo como estamos tratando en nuestro país a quienes apenas han llegado al mundo y debiéramos ayudar a crecer. Para empezar, cada vez son menos quienes nacen. Somos el país de la OCDE que ha sufrido el mayor descenso de la tasa de natalidad en los últimos años. Entre que “está muy caro el kilo de guagua”, como le escuché decir a una persona que había decidido no tener hijos, a otras consideraciones ideológicas o de descontento con el mundo actual que llevan a esa misma decisión. Pero entre quienes nacen, hay quienes no tienen la suerte de contar con una familia que –por las razones que sea–  les cuide y crie. Aún no contamos con una institucionalidad que posibilite la existencia de sala cuna universal. Muchos niños sufren violencia, y subsiste una crisis mayor en el sistema de protección (ex Mejor Niñez, ex SENAME). Además, somos testigos del desinterés generalizado por la realidad dolorosa de quienes sufren rezago escolar y a la larga abandonan el sistema. ¿Qué futuro les espera?

Ojalá que en este 2025 que ya comienza dentro de poco –año de elecciones presidenciales y parlamentarias– se puedan discutir con altura de miras los incentivos, políticas e instituciones, que favorezcan que todos en Chile, partiendo por los más pequeños entre nosotros, puedan crecer.

 

Fragmento del evangelio: “Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre” (Lc. 2, 41)

 

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas  2,41-52

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de Él.

Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.

Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo:

Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados”.

Jesús les respondió: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que Yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?” Ellos no entendieron lo que les decía.



sábado, 28 de diciembre de 2024

80 avances para reducir la pobreza

Con motivo de los 80 años del Hogar de Cristo, editamos este libro con 80 avances para reducir la pobreza en Chile. Les dejo acá la introducción a la segunda década, que he tenido el privilegio de escribir. Al final, más abajo, pueden ver una nota con la noticia de su lanzamiento, también descargar el libro en pdf o bien encargar el libro físico a domicilio. 

1954-1963: EXPLOSIÓN URBANA, FRAGMENTACIÓN Y AIRES REVOLUCIONARIOS. José Francisco Yuraszeck Krebs, S.J.

El Hogar de Cristo surge, lo indica bien su nombre, con el propósito de ofrecer un lugar para vivir y desarrollarse a las personas más pobres, a quienes el padre Hurtado identificaba místicamente con Cristo “que vaga por las calles”. La segunda década de existencia de la fundación, cuando él ya no está humanamente presente en el mundo – murió en agosto de 1952 – encuentra al país en medio del segundo gobierno de Carlos Ibáñez del Campo. El ex general llegó al poder por segunda vez, usando como símbolo una escoba, para barrer con la corrupción política y de los partidos. Ibáñez asume en 1952, siendo elegido con la participación, por primera vez en elecciones presidenciales, de las mujeres.

La migración desde el campo y desde las salitreras del norte a la ciudad, y el aumento progresivo de la esperanza de vida y la disminución de la mortalidad infantil, que van de la mano de políticas públicas de salud que mejoran las atenciones ofrecidas a toda la población, hacen que Santiago y otras ciudades amplíen aceleradamente su población y territorio, sin el suficiente tiempo para que se logren urbanizar y ofrecer servicios públicos. Con el fin de ofrecer un impulso público a la construcción de viviendas y al mejoramiento urbano se crea la Corporación de la Vivienda (CORVI), con su Plan Nacional de la Vivienda, que incluyó por primera vez programas oficiales de “autoconstrucción y ayuda mutua”.

La fisonomía de los barrios populares de nuestras ciudades hasta el día de hoy está marcada por este tipo de programas, que promovieron la organización y colaboración comunitaria, ampliando las posibilidades de acceder en un tiempo razonable a un espacio propio. Se crean también en estos años algunas empresas públicas: ENAP, CAP, IANSA y el Banco del Estado.

Precisamente donde hoy está el Santuario del Padre Hurtado, se crea en julio de 1958 el Departamento de Obras y Viviendas Populares del Hogar de Cristo, para atender la precariedad habitacional en las llamadas “poblaciones callampa”. Es el caso emblemático de “La Victoria”, que surge en la llamada “Chacra de la Feria”, el 30 de octubre de 1957. Las tomas de terrenos ocurren de noche y convocan a miles de familias: el lema acuñado por algunas de las organizaciones es “trabajar sin transar, sin descansar, hasta la casa conquistar”. En medio de ese panorama, llega a Chile desde Bélgica el jesuita Josse Van der Rest que al poco andar industrializará la construcción de viviendas. Hasta hoy se le reconoce como el “padre de las mediaguas”. Esta iniciativa subsiste en la Fundación Vivienda, integrada desde 2020 con fundación TECHO.

Ibáñez, el “general de la esperanza”, tiene que enfrentar una inflación alta desde 1955. Las medidas para frenarla terminan en huelgas estudiantiles y de trabajadores. En 1957 hubo que lamentar una veintena de muertos en esas protestas.  A la cabeza de la Central Unitaria de Trabajadores y de este movimiento estaba Clotario Blest.

En 1958, asume la presidencia Jorge Alessandri con la consigna de una “gerencia para Chile”. Superar el subdesarrollo requería, en su entender, una buena administración del Estado, al estilo del sector privado. Su gobierno mantuvo el impulso a la construcción de viviendas a través de la CORVI, y avanza en un Plan Habitacional que es conocido por su definición de “Vivienda económica” y por el DFL2. A Alessandri le tocó enfrentar, en mayo de 1960, el más grande terremoto y maremoto del que se tenga registro, con epicentro en Valdivia.

En varias ciudades hay un plan de erradicaciones masivas, que en la Región Metropolitana crea nuevas poblaciones, como la San Gregorio, la José María Caro y Lo Valledor Norte y Sur. La Cámara Chilena de la Construcción, creada en 1951, tiene gran influencia en los ajustes a la política habitacional. Es en este tiempo que se comenzó a hablar de “pobladores”, comienza a articularse de distintas formas el movimiento de “los sin casa”, con apoyos tanto desde los partidos políticos como de la iglesia católica.

Para hacer frente a los movimientos revolucionarios que pretendían expandir la experiencia cubana, Alessandri se hizo parte de la Alianza para el Progreso, promovida por el gobierno de los Estados Unidos de América, que incluía entre otras cosas la modernización de la agricultura, planes de promoción del campesinado, proyectos masivos de construcción de viviendas y programas para eliminar con el analfabetismo (800.000 mil personas no sabían ni leer ni escribir entonces).

Esta fue una década de creciente efervescencia política: en varios partidos hubo desgajes y transformaciones profundas, provocando fragmentación y dificultades serias para llegar a acuerdos en el congreso.

Un hito que vale la pena recordar también es la realización, en 1962, del mundial de Fútbol Masculino de la FIFA, en que la selección chilena sacó un inédito tercer lugar. A la base de esa selección está el “Ballet Azul” que ganó desde 1959 varias veces el campeonato nacional y se enfrentó en 1963 al Santos de Pelé, también con una victoria inédita: la U ganó por 4 goles a 3.  

Mirando en perspectiva estos años, sorprenden algunas similitudes con dinámicas que observamos también hoy, en particular en lo que se refiere al déficit habitacional y al aumento exponencial de los campamentos. Aprendamos de la historia para organizarnos de mejor manera y enfrentar en conjunto los desafíos que tenemos, promoviendo el bien común y en particular de los más pobres entre nosotros.

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domingo, 8 de diciembre de 2024

Peregrinar

         Hoy es el Segundo Domingo de Adviento y también el día en que celebramos la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. En este tiempo de preparación al Nacimiento de Jesús, es justo y necesario recordar a su mamá. En la liturgia del día de hoy se nos recuerda precisamente el momento de la anunciación del Ángel a María en Nazaret.

Comienza con ese anuncio, y con la respuesta generosa y libre de María, un peregrinar salvífico en el tiempo que marca un antes y un después en la historia. María irá luego a visitar a su pariente Isabel, también embarazada, y con su esposo José, unos meses después, irán de camino a Belén, donde le llegará el tiempo de dar a luz.

En torno a este día, el 8 de diciembre, cientos de miles de peregrinos emprenderán rumbo hacia distintos santuarios, para recordar a María, a quien reconocemos no solo como madre de Jesús, sino también de toda la Iglesia. Con los más variados motivos, casi tantos como personas, algunos irán para pagar una manda, otros para agradecer por el año que empieza a terminar o por algún favor concedido, otros sencillamente por deporte, aprovechando el cierre de las carreteras: esta fiesta desborda los cauces institucionales de la Iglesia en una expresión de fe popular que se transmite de generación en generación.

Mientras esto ocurre, en Roma, será creado cardenal don Fernando Chomalí, arzobispo de Santiago, junto a otros 20 obispos. Es una buena noticia que en la Iglesia en Chile contemos con el liderazgo convocante y renovado de nuestros pastores. Sin embargo, en sintonía con la propuesta de sinodalidad que ha hecho el papa Francisco, no podemos esperar que la renovación necesaria en la Iglesia venga tan solo de ellos. Cada uno de los bautizados ha de asumir, en su específico ámbito de acción, una responsabilidad en el peregrinar de la comunidad toda.

Me parece esta una buena ocasión para motivarnos, todos quienes en Chile nos decimos creyentes, y en particular a quienes participamos en la Iglesia Católica, a renovar nuestro compromiso de fe. Se acerca la celebración de la Navidad: cuidemos en ella su sentido profundo de conmemorar el nacimiento de Jesús. Ese mismo día comienza el Jubileo del año 2025, convocado para retomar el peregrinar, físico y espiritual. Con la consigna “la esperanza no defrauda” puede ser una ocasión privilegiada para que aquellos que por distintas razones se han alejado de la comunidad, vuelvan.

¿A qué se nos invita durante el jubileo? Tomo algunas notas de la convocatoria: a ser activos constructores de la paz en el mundo, inundado de guerras; a tener una visión de la vida llena de entusiasmo para compartir con los demás; a ser signos tangibles de esperanza para tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de penuria, quienes están en las cárceles, los enfermos, hacia los migrantes, los jóvenes, los ancianos, los pobres.  Les invito a leer la bula que convoca al jubileo – la encuentran fácilmente buscando en internet - y a dejarse interpelar por sus invitaciones.

Casi al final de la bula el papa Francisco dice, “la esperanza encuentra en la Madre de Dios su testimonio más alto. En ella vemos que la esperanza no es un fútil optimismo, sino un don de gracia en el realismo de la vida”. En este día de fiesta en que tantos peregrinamos hacia María, dejémonos inundar por esa esperanza del que se sabe de camino hacia un futuro cada vez mejor.

 Fragmento del evangelio: “No hay nada imposible para Dios” (Lc. 1, 37)