Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de enero de 2018

Cantar desde Santiago (o Cantarle a Santiago)

Santiago - Nano Stern
Motivado por el lanzamiento de 'Santiago' -de Nano Stern, en unos pocos días- me preguntaba qué se le ha cantado a esta facinante ciudad en distintos momentos de su historia. He aquí una breve selección de cantos que hablan de Santiago y sus lugares, rincones y barrios, explícita o implícitamente: ya sea por añoranzas al estar lejos en otro país; por la sorpresa e incomodidad tras la llegada desde el campo; por la vida de sus barrios; por los procesos y conflictos sociales y políticos que alientan esperanzas y a veces dejan heridas en las personas y en las calles; por los encuentros y desencuentros, y la marginalidad y la exclusión que le dan forma a las vidas; por las historias de amor que en ella acontecen; por la vida desbocada que aisla en medio de un mar de gente . 

En este enlace (sitio Civico.com) encuentra un listado que me ha servido de fuente inspiradora, y hay otros cantos que he dejado ahí, échele una miradita, y de seguro cada uno podría hacer el suyo propio, si al fin y al cabo la vida transcurre en la ciudad, y los artistas de ahí mismo sacan su material para componer y motivar, interpretar e interpelar.

¿Tiene Ud. alguna canción que hable de Santiago o de su ciudad, que quiera compartir? Bienvenidos sean los aportes.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Superando Babel al cantar y rezar juntos



 ¿Será posible salir de Babel, entenderse y construir juntos otra ciudad que no se acaba?

Durante la Congregación General 36 de la Compañía de Jesús, que ya lleva transcurriendo unas seis semanas, se me ha regalado la posibilidad de participar en el equipo que anima cada día la oración de la mañana. Con la música, la escucha de la Palabra y de algunos textos ignacianos, con el silencio y la intercesión responsorial, los más de doscientos delegados de todo el mundo que participan de esta reunión se disponen al intercambio y discusión de mociones e ideas, a la redacción de documentos, y también a la elección de compañeros para ocupar alguna responsabilidad en la conducción de este cuerpo que somos.

La ayuda del equipo de intérpretes y traductores ha sido fundamental para poder entenderse, y para dar la libertad a cada cual de poder expresarse en la propia lengua materna.  Son diversos los idiomas que se hablan. Hay tres oficiales: el inglés, el español (castellano) y el francés. Solo cinco de los delegados dicen no entender el inglés. La segunda lengua más hablada es el español, seguida -por lejos- del francés. La preponderancia de estos idiomas da cuenta de la colonización de los otrora imperios occidentales por todo el mundo. Aunque en buena parte de los países que alguna vez fueron colonias extranjeras se mantienen las lenguas locales, para poder comunicarse con el resto del mundo usan estas otras. ¿De qué maneras puede expresarse esta diversidad?

Aquí es donde, me parece, ha tenido un papel importante la música, tanto en los ritmos como en el lenguaje. Hemos cantado y hemos sido bendecidos en distintas lenguas: zwajili, guaraní, hindi, inglés, ruso, griego, catalán, árabe, lituano, alemán, latín, gujarati, japonés, coreano, chino, español, tamil… y seguro que se me van algunos. En este enlace se pueden encontrar las oraciones de cada día, tanto descargando los textos como viendo los videos.

Con las melodías y ritmos es un poco más difícil. Ya los instrumentos que tenemos a la mano – guitarra, violín, teclado – cargan la balanza hacia un cierto tipo de música. Además de los cantos de Taizé, que el menos en su melodía son más o menos mundialmente conocidos y existen versiones en varios idiomas, hemos intentado incluir ritmos de otras latitudes. Al comenzar la oración procuramos tocar alguna melodía para calmar los ánimos y aquietar las aguas. Hemos tocado música de Taizé, Pink Floyd, Cesareo Gabarain, Simon&Garfunkel, Julio Numhauser, Víctor Jara, Jorge Drexler, Cristóbal Fones, Fito Paez, Johann Sebastian Bach, The Secret Garden, Martín Valverde, Violeta Parra, y varios otros, combinando melodías explícitamente religiosas con otras que pertenecen a la música popular.

Esta experiencia me ha permitido valorar el poder de la música como constructora de identidades colectivas. El hecho de cantar juntos de algún modo produce o realiza a la comunidad que se congrega. Y, ciertamente, ha sido posible notar cómo al pasar las semanas los delegados han podido cantar juntos.



Francisco José de Roux, jesuita colombiano participante de la CG, y que ha colaborado por años en los diálogos de paz entre los grupos en conflicto en Colombia, habla de este grupo de congregados como una parábola del proceso de diálogo, unificación, reconciliación, encuentro, etc. que Dios quiere conducir en el mundo, entre grupos diversos, de distintas razas, lenguas y experiencias. Este hecho, según él, es lo más significativo de la realización de la Congregación General. Acá puedes ver su testimonio.



lunes, 3 de octubre de 2016

Cuando era más joven ( ˘˘з)♬♪

            Fablice Manirakiza nació en Burundi. En virtud de la persecución política y étnica de la que era testigo y víctima en su tierra, y del reclutamiento forzado para sumarse a la milicia cuando era un niño, decidió arrancar apenas se le presentó la ocasión. Tras escapar de su país vivió algunos años en un campo de refugiados en Tanzania. Estando ahí comenzó a canalizar sus problemas y angustias a través de la música.
Llegó a Australia en 2007 y afortunadamente su petición de Refugio fue acogida favorablemente. Tras andar por distintos lugares, intentando encontrar redes de apoyo, llegó al Artful Dodgers Studio de Jesuit Social Services. Ahora es conocido como FLYBZ: grabó hace algunos años su primer disco.  Fui testigo de su relato conmovedor acerca de como este lugar se había convertido en un verdadero hogar: un lugar donde desarrollarse y crecer, junto a muchos otros jóvenes.
A quienes llegan acá se les ofrece la posibilidad de explorar su creatividad a través de la música u otras manifestaciones artísticas, y a partir de ello, a participar de otros programas como Connexions y el Jesuit Community College. Tal vez el caso de Fablice sea excepcional respecto del relativo éxito que ha alcanzado como artista: pero de casos como el de él en realidad está plagado. Le pedí que nos sacáramos una foto y aceptó feliz.
Pude escuchar a Fablice dar un testimonio de su experiencia, y hablaba de San Ignacio y de la Espiritualidad Ignaciana como una herramienta de transformación social, usando la imagen de un puente que une mundos distintos y posibilita comunicación y crecimiento. Y pude escuchar y bailar su música en vivo y en directo, entre otras una canción llamada When I was younger, en que cuenta de su experiencia y aprendizajes hasta ahora, a partir de lo que le enseñaron sus papás antes de que los asesinaran: creer en Dios, que nos acompaña y ayuda; tratar a los demás con amor y respeto; ocuparse de tener una buena educación con lo que esté a la mano. Realmente muy inspirador (el video con la canción se puede ver a continuación).

 Una de las consignas del Jesuit Social Services que pude ver en vivo y en directo en este y otros programas ha sido la de nunca dejar de confiar en las personas, especialmente si son jóvenes. Ofrecen espacios como este Estudio, pero además van a la cárceles para ayudar a la reinserción de quienes cumplen su condena; acompañan a quienes han pedido asilo; trabajan con quienes han sufrido la pérdida de un ser querido que se ha suicidado; acompañan a los pueblos originarios en sus luchas y organización, y un largo etcétera. 
Muchas de estas iniciativas son financiadas con aportes de particulares y otras tantas son parte de programas del mismo gobierno que buscan contribuir a que los que por distintas razones tienen alguna dificultad o tropiezo, puedan ponerse de pie y aportar con su vida, talentos, creatividad, etc., a la sociedad. La aproximación proactiva a los problemas de distinta índole que afectan a la juventud me ha llamado positivamente la atención: más que criminalizar o solucionar todo con multas o medidas precautorias (que no es que no lo hagan en algunos casos), se trata de ayudar a cada cual a sacar lo mejor de sí. Una de las aproximaciones que tienen en el trabajo con jóvenes es el de la reducción de daño, que en Chile ha sido implementada y promovida por la Fundación Paréntesis, asociada al Hogar de Cristo.

Para conocer algo más de estas instituciones y personas, puedes seguir los siguientes enlaces: